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¿CONTRARREFORMA O CONTRA EL PUEBLO?

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En la actualidad se han tenido muchos avances en la cultura de protección a los derechos humanos y en la conciencia de la misma, pero se ha llegado a casos extremos en que las minorías resultan agresivas con el resto, sea porque tienen esta cobija que se llama opinión pública, la cual, por lo general, apuntará en contra de la opinión de la mayoría llamándola excluyente, retrógrada o represora.

Se han dado últimamente dos casos: la comunidad gay, haciendo referencia a los matrimonios igualitarios y los maestros en Oaxaca. En esta ocasión dedicaremos la reflexión al caso Oaxaca.

Es un derecho el manifestarse cuando uno está en desacuerdo, cuando no se acepta una disposición y se tienen razones para discutir lo contrario, pero para ello hay formas. Una máxima nacional que conocemos todos los mexicanos desde la infancia: “El derecho al respeto ajeno es la paz”, debe acompañar también las manifestaciones.

En este caso, sin juzgar quién tiene la razón, por parte de los manifestantes la queja es contra la reforma, y aquí, la instancia correspondiente. Mas, sin embargo, la manifestación se está volviendo contra los comerciantes, contra las personas que dejan sus vehículos estacionados en la calle, contra las personas que tienen sus casas en la zona donde se manifiestan, etc.

Estas personas que no tienen nada que ver o temer, tienen el derecho que les sea custodiado el orden y el bien de su vecindario, de sus propiedades, y quien debe garantizar esta seguridad es la policía.

Cuando una manifestación se torna un escenario de vandalismo, el hecho que intervenga la policía no se debe considerar represión. Los elementos de seguridad pública no pueden intervenir sin su equipo de protección ni sin sus armas de cargo.

En la opinión no debe ser completamente del lado sentimental, ni influenciada por un amarillismo, la prevención y acción es proporcional a la causa.

Si la manifestación llega a ser hasta con bombas molotov, no se debe esperar que termine en sana paz.

Javier E. Zepeda Osuna.

PURO MOÑO NEGRO VEMOS

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imageMuchos de los maestros de Sinaloa portan ya el moño negro encriptado en sus ropas, como un mudo dolor y expresión solidaria con el gremio y las familias de los asesinados en Oaxaca.

Parece que estamos lejos del sureste, pero no es así. Chiapas y Oaxaca no están tan lejanos y de Michoacán a Sinaloa no es hay mucho trecho.

A Hermosillo lo tenemos a tiro de escopeta y ahí están encarcelados los líderes magisteriales Rubén Núñez Ginez, Francisco Villalobos y Aciel Sibaja, que prácticamente significan una bomba de tiempo si la caravana de sus seguidores, anunciada para julio, entra por La Concha y sigue hasta el Ejido Emigdio Ruiz. Seguramente que su tránsito a Sonora no será en silencio ni en paz.

La reforma estructural, especialmente la que se refiere a la educación es parte de una política pública que seguramente tiene beneficios, pero, como es parte de una imposición neoliberal, no está sujeta a revisión ni a abrogación, lo que propicia rechazo social.

Aurelio Nuño el Secretario de Educación, es un joven talentoso, pero se le incluyó en el equipo de rudos, de tal manera que todo lo que dice y hace viene de otra boca y de otro cerebro

Si lo que se ve no se pregunta él hizo lo que se le ordenó, en tanto que la Secretaría de Gobernación con Miguel Ángel Osorio Chong a la cabeza, no le queda más que apretar el cuerpo y continuar con lo que se legisló. Osorio abrió un diálogo de sordos que continúa este lunes.
Y decimos que de sordos porque ni el gobierno abrogará la ley ni los maestros de la CNTE cederán en su demanda de retrocederla al Poder Legislativo.

El gobierno apuesta ahora a que termine el terrible junio y que julio de la bienvenida a las largas vacaciones escolares, para que los maestros bajen la presión.

Pero el hambre y sed de justicia no sabe de vacaciones y esa la tenemos en todo el territorio nacional.

LA TOLERANCIA COMO VALOR FUNDAMENTAL

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La tolerancia es un valor fundamental en nuestros días y es muy reclamado. Por otro extremo podemos encontrar el fanatismo.

Una sana postura contraria no necesariamente debe ser fanática, es más, no debe serlo. Pero por otro lado, quien reclama una tolerancia hacia su postura, puede caer también en un fanatismo cuando estas exigencias son de manera violenta y ofensiva.

Siempre en distintos campos y sectores habrá pluralidad de ideas ya que cada persona es distinta. Son distintas sus realidades y sus respectivas historias. Debemos aprender a convivir con quien es distinto. Para eso existen normas que regulan la convivencia.

En estas diferencias de pensar podrán surgir minorías, las cuales merecen ser escuchadas y respetadas. Más no cualquier diferencia a la forma de pensar de los demás debe ser una imposición ante una colectividad.

Si bien se lucha por una democracia, por una igualdad social, igual las normas, las costumbres y las leyes surgen como un acuerdo escrito o no escrito entre los que forman la sociedad. Si alguien opina distinto a esa forma de pensar de los demás, también debe ser tolerante a la mayoría, y eso no significa que quienes forman parte de la mayoría sean “borregos”, porque eso también es discriminación, debe haber una tolerancia hacia quien forma parte de ese promedio estadístico.

Un ejemplo: si estoy en el Ángel Flores no estaré criticando y llamándoles “borregos” a quien vista una casaca guinda, por seguir las costumbres de su ciudad y de sus familias, ni me pelearé y aventaré cosas al del sonido por no echarle porras a los Venados. Tendré respetuosamente mi lugar en lateral izquierdo desde donde podré apoyar a mis Rojos del Puerto y no me sentiré discriminado si el del sonido no apoya a mi equipo. Deberé entender que es el equipo de casa, el de la mayoría, el que representa a los locales.

Lo mismo cuando se trata en cuestiones sociales, una cosa es el respeto, el espacio y la tolerancia, el garantizar que la persona será respetada y no discriminada y otra el imponer opiniones, mucho menos mediante el uso de la violencia.

Javier E. Zepeda Osuna.

TERRORISMO ELECTORAL

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Sinaloa transitó por una competencia política decepcionante y una jornada electoral marcada por el miedo, cuya madeja maligna atrapó tanto a los ciudadanos electores como a los funcionarios de casilla.

Quema de unidades del transporte público, ataques a edificios, amenazas a miembros de partidos políticos, abandono de material electoral, retención de credenciales de elector y el uso de la tecnología para comprobar el ejercicio del voto, comprometido o comprado, deprimieron la fiesta ciudadana.

En Así es la política siempre se ha dicho que lo más bajo del ejercicio político es el crimen, que nunca ha estado ausente en la lucha por el poder; pero en esta ocasión lo enmarcaron en el terrorismo electoral.

La toma de camiones, la quema de edificios y las amenazas directas retuvieron a los sufragantes y muchos funcionarios de casillas en sus domicilios.

Finalmente la elección se dio con una votación general muy baja.

Un elemento de rechazo a votar, siempre presente, es la guerra sucia, pero en el bote de la basura muchos encuentran información importante para la reflexión y decisión de su voto. La corrupción y la maldad se huelen y pueden ser un vomitivo que expulse de nuestro cuerpo social esos agentes.

Esta baja participación en una elección de gobernador, presidentes municipales con regidores y legisladores, que se presenta cada seis años, se quedó muy atrás de lo sucedido el 2010.

Sinaloa ya no será tarea de todos.

Corresponde ahora a los electos, debilitados por su falta de convocatoria, ganar la confianza del ciudadano. Les toca demostrar que la corrupción, la violencia, la falta de justicia, el asesinato político y la violación a los derechos humanos no serán su sello.
Y entonces sí tendrán el apoyo popular.

CAMPAÑA ELECTORAL QUE MOTIVÓ A TODOS

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Dicen muchos memes: ¡Gracias a Dios ya se acabaron las campañas! De manera muy especial quienes trabajaron en ellas, y aunque la finalidad de las campañas es hacerle publicidad a un candidato, generan fines adicionales.

Platicando con brigadistas, gente que trabaja en partidos políticos y hasta con candidatos, uno puede reflexionar y hacer un balance positivo en favor de la democracia.

Seguramente fue una experiencia de dos meses que no olvidarán quienes trabajaron en ellas por los esfuerzos y el trabajo realizado; el estar aún de madrugada trabajando; pasar horas bajo el sol, los recorridos por todo el estado y las labores especiales.

Para ellos será una buena experiencia ya que entraron en contacto directo con la gente, palparon de cerca las necesidades y vieron otras realidades que quizás no son las propias.

Esto indudablemente humaniza.

Para muchos, el periodo de campaña vino a generarles un empleo, tal vez temporal, pero fue de ayuda. Pensando positivamente, nos hace ver que los recursos económicos que se destinan para las campañas se derraman localmente. No se van a otras partes y se beneficia a muchos negocios regionales, directa o indirectamente.

Por otro lado, las campañas además de ser en favor de los partidos políticos, fue también de la democracia en general, ya que también fueron campañas de concientización por el derecho al voto y la debida participación, las actividades con algunos sectores, como la “lotería política”, tiene como fin educar en estos aspectos.

Tuve la ocasión de platicar personalmente con tres candidatos a diputados, ambos de distintos partidos y vi el mismo gesto de satisfacción y gusto (sincero debo decir) al platicar sobre sus experiencias de contacto directo con la gente, lo cual es esperanzador.

Esperemos que estos dos meses intensos de campaña electoral hayan servido también como campaña del pueblo hacia los candidatos. Una jornada que muestra las necesidades y las aspiraciones que tiene el pueblo sinaloense, y a su vez, que motivan esa vocación de servicio que tienen todos los candidatos y la hagan plena en el futuro ejercicio de sus funciones.

Javier E. Zepeda Osuna.

EL RÉGIMEN VIOLENTO QUE SE ASOMA

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Una vez alguien preguntó antes de iniciar un duelo: ¿Peleamos como caballeros o como lo que somos?.

En una contienda uno demuestra lo que es por la forma en cómo gana y con qué recursos consigue esa victoria, haciendo gala principalmente de lo que tiene para ganar y es a lo que le apuesta.

Muchas veces nos dejamos llevar por la frase que dice: “en la guerra y en el amor, todo se vale”. Ciertamente hay que hacer uso de todo para ganar, de los medios que estén al alcance, de las estrategias, de la imagen pública, etcétera; pero hay que tomar en cuenta que hay luchas o contiendas que se rigen por reglas escritas y algunas reglas no escritas, las cuales forman parte de un código de ética.

Si vemos una pelea de box y el vencedor ganó usando golpes bajos, o si todos los rounds se la pasó abrazando al rival le podrán dar el gane los jueces, pero ¿es el campeón de la afición? ¿Gana con los aplausos del público?. De nada le servirá el cinturón de campeón sin quedar en la mente de la afición como el mejor.

De la misma manera podemos ver lo que actualmente está pasando y los hechos violentos que se han registrado.

La contienda electoral en nuestro estado se ha visto manchada por acciones que la pueden catalogar como violenta: robo de una camioneta de un partido por parte de un comando armado, asaltos a oficinas de un partido, balear la casa y camioneta de un candidato, intervención de llamadas… y lo que falte.

Estas acciones nos pueden llevar a pensar en lo siguiente: ¿Qué régimen nos espera?, ¿Qué régimen violento se está gestando?.

Ésta es la lectura que podemos hacer tras esos hechos ocurridos y temer por el futuro, por que si así se gana, así se querrán mantener. Lamentablemente uno de los problemas sociales que vivimos los sinaloenses es la violencia, y la estamos viendo en tiempos de campaña.

Esta violencia no encuentra su causa en el desempleo, ni en adicciones, quizás sí en la falta de valores.

La elección del ciudadano debe ser por quien traiga mejor propuesta y plan de trabajo, no por quien tenga más facilidad de aniquilar a sus oponentes.

Javier E. Zepeda Osuna.

TIROS AL AIRE

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El crimen político es el último y más bajo recurso que se debe utilizar en el ejercicio profesional de la política y de ninguna manera debería ocurrir en procesos democráticos como el que vivimos ahora.

Hasta ahora se han presentado dos señales que pudieran leerse como advertencias funerarias y que no se tomaron con seriedad ni por las autoridades ni por el ciudadano común; lo cual es malo de por sí.

La primera fueron las pintas al interior del campus universitario de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en las que se lanzaba una amenaza al candidato a gobernador por el Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Una segunda fueron los disparos contra la casa de campaña del candidato del PRI a diputado, Andres Félix y que mereció la primera plana y nota principal del periódico más vendido (por número de copias) en la capital de Sinaloa.

Por su impacto en los medios y por la ausencia de temor del exrector se especuló que el propio equipo de Cuèn Ojeda, con fácil acceso al campus, fueron los responsables de las pintas.

En cuanto a los disparos a la casa de Félix, que mereció foto a lo largo de cinco de las seis columnas del mencionado periódico, también se especuló en radio que, o era estrategia de campaña del tricolor o del propio medio impreso, puesto que en la misma página muestra gráficas de una encuesta ciudadana sobre la intención del voto ciudadano.

Es decir, como el gran segmento de sus lectores es proclive a notas de crimen y violencia y a muy pocos les interesa la política, es posible que se utilizara este recurso de marketing político, se comentó.

Como sea, los dos hechos deben ser investigados y sancionados sus ejecutantes, porque a los ciudadanos de ninguna manera se les debe preparar para que acepten un crimen político.

La fórmula basada en la fábula de ¡ahí viene el lobo! es sucia y para este proceso Sinaloa espera un proceso limpio, sin sangre.

Que así sea…y, por favor, no más tiros, ni siquiera al aire.

POR UN VOTO INTELIGENTE

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En las muchas responsabilidades que tenemos como ciudadanos, una de ellas es el votar; ya que es nuestra participación ciudadana, es un ejercicio democrático y además es un derecho.

Pero antes de votar debemos estar conscientes y fomentar educativamente lo siguiente: el voto es un acto inteligente, es un acto racional y no emotivo. ¿Esto que significa? Que un acto emotivo es producto de las emociones y sensaciones que se experimentan tras una experiencia, un encuentro, una empatía; las cuales pueden ser provocadas por eventos masivos, por afinidades con las personas participantes, o por el carisma o la empatía del candidato.

Un acto racional implica, como lo dice el término, el uso de la razón, es decir, que la acción viene después de un juicio del raciocinio, podríamos llamarle también “discernimiento”, y para esto es necesario un análisis.

Cuando una persona va a emitir un juicio, es prudente que escuche el parecer de los demás, y buenas y justas opiniones podemos tener a la mano, sea por amistades, círculos sociales o por los medios. Es bueno confrontar una opinión con otra y de allí generar una síntesis, la cual se irá integrando con otras hasta formar el propio juicio, la propia deducción de quién es el mejor candidato.

En el ejercicio mental existen dos tipos de raciocinio: “a priori” y “a posteriori”, el primero se basa en impresiones, tal vez en corazonadas; el segundo en evidencias, en análisis, y en el caso de un voto, lo ideal es que sea un juicio “a posteriori”.

Las siguientes preguntas nos pueden ayudar para elaborar nuestro juicio y que, consecuentemente, nuestro voto sea inteligente:

La formación y la experiencia. ¿Cuál es la formación académica y profesional del candidato? En cuanto a esto cabe el dicho: “zapatero a tus zapatos”, es necesaria una formación intelectual adecuada para desempeñar tal o cual función. El ser excelente ser humano y buen padre de familia no implica una eficiencia en el cargo o en la profesión.

Referente a la experiencia, es importante considerar el número de cargos que ha desempeñado y por cuánto tiempo, por qué salió, su desempeño, qué logró o qué faltó, cómo llegó a ocuparlos y a quiénes benefició.

Les deseamos un buen análisis.

Javier E. Zepeda Osuna
Universidad de San Miguel

En familia ¡Di No A las Drogas!

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Los padres de familia no están de acuerdo en la mariguana libre; los maestros de secundaria y preparatoria tampoco, los sacerdotes o pastores menos y Enrique Peña Nieto, presidente de México, rechazaba la discusión; hasta que el empujón internacional lo hizo mandar una iniciativa de uso de la droga para fines medicinales.

En la búsqueda en casa de una voz razonable y atendible sobre el tema nos llega por radio, desde Los Mochis, un discurso de un educador, con rango internacional, que vive en las escuelas y visita las aulas donde palpa los anhelos, los temores y los grandes sueños juveniles.

Es el rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra, quien al presentar la obra teatral Tú puedes cambiar la historia, tocó el tema y nos señala:

“México culturalmente no está preparado para oficializar o despenalizar el uso de la mariguana. El país no está preparado para ello y sería un riesgo dejar libre el acceso de los jóvenes a la mariguana porque sería el primer paso para “brincar” a otras drogas.

Crudamente nos hace ver que actualmente hay drogas más activas. Algunas que se hacen con ácido de baterías, con veneno para ratas y hasta con fertilizantes, que luego de usarlas dos o tres meses dejan graves daños en el cerebro de quien las usa.

La obra de teatro se ha llevado a varias unidades académicas y envía un mensaje de advertencia para no caer en el uso y venta de droga por lo que les pidió a los presentes que, al verla, “reflexionen sobre este tema”.

El diagnostico sobre el problema nos hace recordar que, “para quienes se dedican al negocio de vender drogas, el mercado más llamativo para ellos son los jóvenes que transitan por la educación media superior. Los jóvenes de preparatoria ni son adultos ni son niños (…) creo que todo a su tiempo. La vida debe tener calidad. Que la obra les sirva para que el día de mañana puedan decir ¡no! yo quiero una vida sana y un futuro prometedor”, manifestó.

Viniendo de un educador de alta inteligencia y formador amoroso, como muchos sinaloenses, vale la opinión y obliga a la reflexión al seno de la familia.

Volvamos al ¡Di No a Las Drogas!

EL QUE TORTURA NO PUEDE SER SOLDADO

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Una vez más la opinión pública se hace escuchar, en esta ocasión ante un hecho escandaloso de tortura por parte de elementos del Ejército Mexicano. Dichos actos ocurrieron en febrero del año pasado pero ahora salen a la luz pública.

La mujer que fue víctima de la tortura es miembro del cártel de La Familia Michoacana. De primer impacto, la noticia y el común sensacionalismo hacen pensar que el personal castrense torturó a una ciudadana común.

Independientemente de eso la tortura, como medio, está mal aplicada en una sociedad a la cual aspiramos ser. Pero podemos destacar para la reflexión los siguientes puntos:

Las personas representan una institución, pero no son la institución. Un elemento de una estructura debe conducirse de acuerdo al ideal filosófico del organismo que representa o para el cual trabaja. Si su obrar no corresponde al ser, entonces el elemento es el que está mal, sea moral o eficientemente, según sea la cuestión. Esto concluye que tal persona no es idónea para la institución. Al decir idónea o idóneo, se quiere decir el adecuado para tal función y en tal o cual organización, en este caso la castrense.

Dicho esto, por uno o muchos, podremos decir que hay elementos que no son adecuados o idóneos para tales tareas del ejército, quizá porque no tienen los conocimientos jurídicos necesarios en materia de Derechos Humanos, o su temperamento personal los vence y es donde afectan a todo el cuerpo institucional.

La pregunta es: ¿Actuó la SEDENA en este caso? Esa pregunta responde a su identidad de servicio a los ciudadanos y al bien social. La manera en cómo responda sancionando al personal que no cuida la imagen pública de su institución, es la que habla del esfuerzo por apegarse a sus principios tradicionales. Lo cual, ya lo hizo.

Por otro lado tenemos el amarillismo que en ocasiones se disfraza de humanismo, somos una sociedad que hace bien en opinar, en señalar, pero poco se protesta cuando son nuestros servidores públicos los que entregan su vida en cumplimiento del deber.

Son individuos que reciben el nombre de soldados, una vez que deciden pertenecer al ejército para proteger a los ciudadanos. En el caso nuestro no tienen actitud belicista, tienen vocación de servicio.
Algo deben hacer sus jerarquías para conquistar no solo la buena opinión, sino el corazón de los mexicanos.

Javier E. Zepeda Osuna
Universidad de San Miguel