La transición

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Nuestra historia está plagada de grandes contradicciones, pero que son a la vez momentos trascendentales. Nadie tiene una bola de cristal ni tampoco esa varita mágica que con solo girarla la realidad se transforma. Para muchos, la 4T, apenas ni comienza, son ajustes que poco se entienden y que a “bote pronto” sobran juicios de valor. El mosaico político donde se ponen las piezas del ajedrez, aún no está parejo, sigue habiendo esos hoyancos donde se atora la carreta y avanza más lento.
Aún así, para el analista político honesto, no le queda más remedio que aceptar que México, ya no es el mismo. Desde luego, para esa derecha embrutecida por el dinero y el poder, las cosas en México van para atrás. Ciertamente y habremos de reconocer, que muchos indeseables se subieron al barco para hacer su propia travesía. Para ellos, el destino está sobradamente marcado y pronto daremos cuenta de ello, de lo contrario la 4T, tiene fecha de caducidad.
Leyendo el libro “Diario de una transición histórica” por la ahora presidenta de México, logras ver entre líneas que no se trata de cualquier política. Mujer hecha en el andar y en el recorrer la ciencia como un arte, a quien el artista se empeña en ser mejor cada día. La crónica que describe su experiencia en ese proceso de recepción del poder, nos deja una forma diferente de hacer política y que por ese mismo hecho, que se hace histórica. Mujer digna que reconoce a su maestro y que acuerda por el bien de México, darle continuidad al proyecto de nación de la 4T. Está claro que no resulta del todo fácil darle continuidad a dicho proyecto, pero esa dignidad de la que hablo, hace que la propia presidenta se asuma en el proyecto compartido que México, precisa tener. Histórico, desde luego, pues los anteriores gobiernos mantenían el acuerdo de echarle tierra al anterior como una forma justificada de haber hecho nada por nuestra nación. Hoy pasa todo lo contrario, no preciso mencionar todos los proyectos realizados en apenas casi 8 años que lleva de vida la 4T. Sí se hace énfasis y lo hago yo también, que la vida pública habrá de ser cada día más pública, de manera que la gente se involucre en lo que se denomina democracia participativa.
La crítica a la 4T, no debe faltar, pues de ella depende que México, siga avanzando. Los granos negros de arroz se seguirán mostrando solamente para ver cómo la 4T resuelve esas problemáticas. Cambio sin problemas no hay cambio, y sin dolor y sufrimiento, nunca se valorará lo que realmente se hace.
La transición de un poder nunca será igual y siempre dejará algo en el pandero político para poder conversar en el café.