LA MENTIRA, EL PICAPORTE EN LA POLÍTICA

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En nuestros días, la mentira se ha colocado en las mayores narrativas impulsadas como una nueva tendencia en la que nadie dedica tiempo para verificar su veracidad.
La mentira no es un artilugio nuevo, viene desde la mismísima antigüedad; colmada de engaños y asesinatos para hacer a un lado a los que perturbaban a los que tenían el poder: faraones, reyes, príncipes y todos aquellos que gozaban de privilegios.
La mentira no puede darse sin la complicidad de los grupos políticos que ya se encuentran en el poder. La mentira es en sí misma una argumentación falsa que no logra articular acciones congruentes que puedan demostrarse con hechos fehacientes.
La mentira es y seguirá siendo el artilugio con el que se “convence” a quienes saben que el juego es “a ver quién miente más”. La mentira se entreteje en el discurso de todo político que niega la verdad sistemáticamente. La mentira es una careta de todo y de nada, que sirve únicamente para engañar a bobos.
Dicen muchos que los políticos dicen muchas falsas promesas, y en realidad es que las promesas son incumplidas y cuando sucede eso, podemos ver que las mentiras mediaron el discurso. La falacia del predicador es convencer y persuadir, pues lo que importa es mantener una memoria corta.
En México se ha avanzado mucho para no caer más en esos discursos persuasivos que a la postre del día no se logra avanzar en los propósitos deseados.
La mentira seguirá siendo el picaporte para hacer de la política algo más creíble.
Una vez ganado el escaño, la mentira se hará evidente.
22/08/2021.
Oswaldo del Castillo.

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