DE LAS DIFERENTES PERSPECTIVAS

Los avances tecnológicos han llevado al hombre a vivir en una burbuja que limita y agrede al mismo tiempo al desarrollo del ser humano. La vida no está en las llamadas redes sociales, sin embargo, millones de jóvenes se han volcado a ellas dejando de lado el estudio de las ciencias humanas. Si bien es cierto, la tendencia es hacia ese avance tecnológico y habremos de avanzar, pero hagámoslo sin contravenir el desarrollo humano como una condición prevaleciente. El hombre ha demostrado que importa más su riqueza que la misma sanidad en el mundo; prefiere morir infectado por un virus que a invertir su fortuna en encontrar la solución a esa infección. Lo material ha coronado a la propia supervivencia humana. Todo cuesta una fortuna y más cuando no se tiene el recurso apropiado.

Pareciera que todo es a propósito para agrandar las cantidades de dinero en los bancos de todo el mundo. Se lucha por lo que tiene menos valor en la vida humana y dejamos la vida humana por lo que no tiene valor. Vemos como la ignorancia nos lleva a pelearnos entre nosotros cuando tenemos la oportunidad de salir del marasmo en el que nos encontramos. Luchamos hermanos contra hermanos y el rico se aprovecha de ello, haciéndose más rico. Hoy como nunca los hombres millonarios han agrandado su fortuna en más de 500 mil millones de dólares durante estos meses de pandemia, ¿Dime cuánto has ganado tú? Un ejemplo es suficiente para decirte que no es necesario agredir a nadie, simplemente entender el motivo por el que vives.

No hay necesidad de más simulaciones poniendo casas de campaña vacías y pidiéndole a la gente que duerma en ellas, cuando se tiene la gran oportunidad de ser uno como nación y salir de la debacle en la que hemos estado durante tantos años. No pongamos pretextos a modo para que otros se aprovechen de nosotros. ¿Qué acaso no podremos darnos cuenta del manejo de todo para que los que estaban no pierdan sus privilegios? Nos enfrascamos en retoricas personales aduciendo las ventajas y desventajas de cada discurso, pero olvidamos que no siempre se tiene la oportunidad para dejar de estar alienados. Ser libres tiene un costo y debemos estar dispuestos a pagarlo.

No por la fuerza de un hombre se liberará a todo un pueblo, se requiere de todo un pueblo para lograr la libertad. Dejemos de oír lo que queremos escuchar, dejemos la apatía para poder obtener la libertad. Es muy fácil escribir, pero no es sencillo comprometerse. El compromiso no es con alguien o con algún otro, sino contigo mismo. Los odios y resentimientos que se tienen actualmente no son nuestros, son de alguien más que ha perdido sus privilegios y pagan para recobrarlos, no seamos tú o nosotros el caballo de troya que oculte la verdadera realidad e interés del que te manda para recuperar sus privilegios. México no es un país nuevo, tiene su cultura y sus tradiciones, muchas de ellas olvidadas por el mismo interés de quien nos conquistó. Recuperémoslas son ellas las que nos darán la verdadera identidad de nuestra nación. Así sea.

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

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