Cual es la razón de tu enojo

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Los enojos en las personas como yo o como usted, son válidos y justificables. Las razones para esos enojos puede variar en miles, pues la mente de cada quien nunca podrá ser igual a ninguna otra. Aprendemos de lo que miramos, de lo que oímos, de las experiencias, de los momentos que esperamos, hayan sido de una manera y fueron de otra manera. De los dineros prometidos o de aquellos que se nos retuvieron por la causa que fuese. Por frustraciones o traumas. Por la salud de otros y la enfermedad en nuestro cuerpo. Por la esbeltez de la vecina o por incapacidad de perder algunos gramos de nuestro cuerpo. Por el sí o por el no, por todo y por nada. Los enojos son simplemente frustraciones mal manejadas y peor entendidas. Por qué me va bien y al otro le va mal. En fin. Los enojos son incomprensibles para la mayoría de las personas, pues hay disparadores de él que poco pueden detectar. La mente es un receptorio de todo lo que ve, siente, escucha, vive y experimenta. Desde que nacemos vamos incorporando ideas, conocimientos, creencias, rituales, ceremonias, hábitos, costumbres que moldean nuestra psique y construye una realidad apropiada para ese entorno que vive la persona. Nadie, absolutamente nadie, tiene dos vidas iguales. Por lo anterior, el concepto de esa realidad que vive, nunca podrá tener el mismo referente, y si se le parece, siempre habrá algo distinto, lo que lo hace a crear paralelismos que no coinciden necesariamente con lo que se observa de esa realidad. El derecho a la libertad de expresión no existe, pues nadie te lo otorga, lo arrebatamos. Y lo hacemos porque las posturas ideológicas son en sí mismas la botarga con la que caminamos por la calle y nos la quitamos al dormir, esto no pasa en todos, algunos dormimos con ellas y nunca nos la quitamos. Aunque la realidad ya no tiene nada que ver conmigo. No escribo esto para crear polémica, es simplemente una opinión que vengo construyendo desde toda mi vida. La verdad será para unos, para otros será mentira. Convencer no está en el ajeno, está en la persona que quiere crecer y para lograrlo habrá de deshacerse de lo aprendido y de lo aprehendido. Así pues es la vida. ¿Complicada? No, simplemente algo diferente con lo que tenemos que vivir y crecer. Por ello digo, tolerar a los demás es no aceptarla como es, simplemente es soportarla. Aprendamos a aceptar a las personas como son, aunque habríamos de nacer de nuevo.

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