Por tres días consecutivos, las protestas en el condado de Los Ángeles, California, por las redadas de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) a indocumentados de diferentes comunidades, principalmente de mexicanos, provocó que el gobierno federal estadounidense enviara 2000 militares de la guardia nacional a dicho estado.
La xenofobia, hecha sentir por el gobierno de Trump a los indocumentados, ha concitado a la población a manifestarse por las detenciones hechas fuera de la ley. Detenciones de personas aún con permisos para trabajar y otras en proceso de admisión.
Las redadas hechas por ICE, muestran la violencia contenida durante mucho tiempo. Pareciera lo anterior que el odio, siempre oculto, tiene finalmente un pretexto para darse a conocer. Familiares de tercera y cuarta generación están siendo violentadas. Estos actos de violencia por parte del estado norteamericano, llamaron fuertemente la atención de la presidenta de México. Ella, por su parte, en Puebla, dijo que los mexicanos son hombres y mujeres trabajadores que aportan fuerza a la economía de dicho país. Además, Claudia Sheinbaum ponderó en su discurso la honestidad en ellos. Ciertamente estos disturbios provocados por las redadas masivas a supuestos indocumentados, tendrá efectos secundarios, pues lo que hace Trump no cuenta con la aprobación de todos los estadounidenses. Seguramente, de continuar con estas redadas, el conflicto escalará a otros ámbitos políticos, donde los republicanos se vean afectados en las elecciones venideras. Ante la incapacidad de Trump para catapultar la economía a un mejor estado de cosas, la violencia es un buen distractor. Seguramente para ganar tiempo e ir resolviendo en el camino, pues se observa que no hay un plan de estado para el desarrollo de dicho país.
El país que presume de los derechos humanos en el mundo, es el gran violador de los mismos. La represión esperada por los gobiernos en Cuba, Venezuela o en México por diversas causas no se han dado y en su lugar se abren los canales de comunicación para el diálogo permanente, cosa contraria en el país del norte, quién es el que exige al mundo lo que él no puede dar.
El país que se ha hecho grande, gracias al trabajo de los inmigrantes, hoy, justamente cuando su economía tiene problemas económicos mayores, concita a sus ciudadanos a una posible crisis financiera y con ello dar comienzo a un conflicto civil en dicho país. Pareciera poca cosa lo que está sucediendo, lo cierto es que se avizora la decadencia de un sistema político que está a punto de colapsar. El tiempo habrá de poner las cosas en su lugar. Así sea.