Los gritos que denuncian, son algunas veces los cómplices del silencio. El valor contenido en las declaraciones son, a veces, mucho menor de lo que se calla. Hemos visto cómo lo ventilado en los medios corporativos, no tiene el precio como lo tiene aquello que no se dice. Los audios sacados a la luz recientemente por Manuel Pedrero, director de periodistasMX, y entregados por César Mario Gutiérrez Priego, hijo del General José de Jesús Gutiérrez Rebollo, militar de la Sedena, a quien Ernesto Zedillo, silenció al descubrir, el primero, los nexos de su esposa con delincuentes del cártel de Colima, dice; “Mi padre descubrió que Nilda Patricia Velasco, esposa de Ernesto Zedillo, tenía relaciones y negocios con el crimen organizado”. Ante estos audios recién sacados a la luz pública, pone en el pandero de la discusión política el sexenio de Zedillo, vinculado a dicho cártel. Tres décadas atrás, el General Rebollo, fue detenido por las mismas causas acusado por ese sexenio. Al tiempo, su hijo César Mario Gutiérrez, dedicó toda su vida a demostrar la inocencia de su padre, mismo que logró demostrar. Ahora que es candidato a Ministro de la Corte, los adversarios políticos quieren tumbar dicha candidatura. Está claro el juego político que se vive en la arena judicial. El trabajo de Gutiérrez Priego, ha sido arduo y siempre transparente. Un luchador por la verdad, seguramente ganará esta elección el 1ero. de junio. Ahora que lo público es más público, la sociedad tiene en sus manos la herramientas para tomar decisiones más concretas. A un mes de la elección judicial y ante todas las trabas que el mismo poder judicial tiene para tomar esa elección, el proceso sigue su camino. Un hecho histórico que se habrá de dimensionar y que las mismas huestes del poder niegan que el proceso pueda darse libre y sin la intromisión de los poderes fácticos. Con este proceso se pone fin a la manera en que sus miembros, de dicho poder, esté en manos del presidente en turno. Cierto es que el tapete como piso, se mueve como esas arenas que se tragan todo. Ahora los gritos se escuchan de todos lados y aquel que haga silencio en este debate abierto y público, habrá de callar por siempre. El silencio tiene su recompensa como también su castigo.