LA NOTICIA COMENTADA LA OTRA PANDEMIA A LA VISTA

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Por Rodrigo Mendoza

Mi reloj pulsera, viejo y leal compañero marcaba las 8:30 de la mañana cuando abordé el camión que me llevaría al mercado Garmendia. Llevaba sobre mis hombros la petición de la madre de mis hijos, consistente en comprar un medio kilo de pellejos para preparar la comida del medio día. En el bolsillo llevaba un puñado de pesos que apenas alcanzaría para la compra del artículo que me habían encargado. Democráticos pellejos. Ocupé un asiento y ¡oh sorpresa en el asiento contiguo estaba doña Tomasina Smith vieja conocida a quien saludé con mucha alegría ya que no la veía, desde el inicio de esta endemoniada pandemia. Ella también se sorprendió ¡Don Rodrigo! me dijo Que gusto verlo luego me preguntó ¿Cómo está la familia? Bien, fue la respuesta y agregué, Aguantando el temporal. Observé que la señora Smith, no llevaba cubre bocas al igual que otros pasajeros del camión ruta Pemex Quintas. Le pregunto, ¿Por qué no usa cubre bocas? Porque ya me vacuné fue la respuesta y agregó, no corro ningún peligro. No le buiga señora Smith, vacunados o no, todos estamos expuestos al contagio. La respuesta de doña Tomasina, me dejó helado, a mí el Covid y su pariente Omicron me hace lo que el viento le hizo a Juárez. Eso mismo, le respondí, decía el señor presidente de México, su excelencia Andrés Manuel López Obrador y ya ve, ahora es dueño y señor del contagio. Así que no le buiga, haga caso a las recomendaciones de las autoridades de salud, use cubre bocas, resguárdese en casa, báñese tres veces al día, una vez después de cada comida y si siente algunas molestias hágase la prueba por aquello de no te entumas. Recuerde la muerte tiene permiso, los contagios están a la orden del día. No sea usted, doña Tomasina Smith, una más de las que cambió su domicilio al panteón municipal, por culpa del maldito Covid y su ahijado Omicron. Llegamos al mercado Garmendia. Antes de bajarnos, la Sra. Smith me dijo: tiene razón viejo amigo. Compraré el cubre bocas y tomaré muy en cuenta las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
Nos despedimos y allá voy a la carnicería en busca de los suculentos pellejos. Veo mucha gente, unas con su tapa bocas y otras no. Me pregunto ¿Por qué la gente es indolente?, ¿Por qué ese importamadrismo? Recordé la obra de un dramaturgo mexicano, Luis G. Basurto, quien escribió una obra titulada “Cada quien su vida”. Una vez adquirido el encargo, subo a otro camión que me llevaría a mi colonia y observo lo mismo, pasajeros con y sin cubre bocas. Lo que me hizo pensar en otra pandemia que hay en Sinaloa y creo que en todo el país. ¡LA PANDEMIA DEL IMPORTAMADRISMO!

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