Los Puntos Sobre las ÍES Edición No. 1742

Los dinosaurios aún viven…

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Augusto Monterroso   

Bien recuerda el columnista Carlos Ramírez los antecedentes políticos de dos de los favorecidos por la ola lópezobradorista¸ Manuel Bartlett Díaz y Porfirio Muñoz Ledo, ambos muy ligados al ex Presidente Carlos Salinas de
Gortari igual que el mismo Andrés Manuel.

Ninguno de ellos representa a la auténtica izquierda.

Por conveniencia simulan, aunque por sus venas corre sangre priista.

Andrés Manuel inició su carrera política en el PRI a mediados de la década de los 70s y en 1988 se unió a la Corriente Democrática del tricolor que se opuso al tradicional método de selección de la candidatura presidencial para la eventual candidatura de Carlos Salinas de Gortari para las elecciones de 1988 así como a la política económica neoliberal adoptada por el gobierno de Miguel de la Madrid, movimiento que se pronunció a favor de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundador de la facción junto a Porfirio Muñoz Ledo.

La Corriente Democrática priista se convirtió en el Frente Democrático Nacional (FDN), coalición de pequeños partidos de izquierda que postularon a Cárdenas como candidato presidencial y a López Obrador como candidato a la gubernatura de Tabasco. Fue entonces, ese mismo 1988 cuando Andrés Manuel renunció a su militancia priista.

Muñoz Ledo y Bartlett resurgen precisamente en vísperas de cumplirse 50 años del movimiento estudiantil que culminó con la matanza de Tlatelolco.

Ese mismo 68 Porfirio Muñoz Ledo laboraba en el IMSS y al año siguiente poco antes del primer aniversario de la masacre de Tlatelolco, el 9 de septiembre de 1969 al comentar el quinto informe de Gustavo Díaz Ordaz en representación del CEN del PRI, Muñoz Ledo se deshizo en elogios a la valentía y el patriotismo del Presidente.

Años después Muñoz Ledo se autoerigía en un político de izquierda bandera con la que ha navegado y hoy es diputado federal electo.

En 1975, siendo presidente del CEN priista, Muñoz Ledo despojó de la gubernatura de Nayarit ganada en las urnas al líder socialista Alejandro  Gazcón Mercado, convenciendo al dirigente del PPS Jorge Cruickshank García para que reconociera la “derrota” de su candidato a cambio de una Senaduría por Oaxaca y diera paso a la gubernatura al Coronel Rogelio Flores Curiel, jefe de la policía del DF el 10 de junio de 1971, fecha del “halconazo”.

Y será precisamente Muñoz Ledo quien entregue la banda presidencial a Andrés Manuel  López Obrador el próximo primero de diciembre.

En el caso de Manuel Bartlett Díaz, recién nominado por Andrés Manuel para dirigir la Comisión Federal de Electricidad, designación cuestionada hasta por sus allegados, también tiene “prietitos” en su biografía.

El mas fuerte, es el fraude cometido en las elecciones presidenciales de 1988, precisamente a 20 años de la masacre estudiantil del 68.

En esa época Bartlett era Secretario de Gobernación con el Presidente Miguel de la Madrid, y como tal presidía la Comisión Federal Electoral CFE (hoy INE) que realizaba el cómputo de la elección presidencial.

Cuauhtémoc Cárdenas ganaba la elección por amplio margen, pero la noche del cómputo se declaró un error en el sistema encargado de reportar el conteo, el que se reanudó horas después con un sorpresivo vuelco: ganaba Carlos Salinas de Gortari.

Hoy, ante los cuestionamientos por su anunciada designación Bartlett lo niega y culpa a Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Diego Fernández de Ceballos.

¿Cómo, si Salinas era el candidato y los otros, como él, no tenían acceso al conteo…?

Bartlett sería premiado por Salinas con la Secretaría de Educación Pública y luego la gubernatura de Puebla.

Mas aún, en el 2009 el expresidente Miguel de la Madrid confesó que el PRI perdió la elección de 1988, confirmando el fraude electoral orquestado por su gobierno para imponer a Carlos Salinas de Gortari como ganador.

Y en julio del 2017, el mismo Bartlett aceptó que en aquella ocasión si se cometió el fraude electoral a través de la manipulación de cifras, y  que se había llevado a cabo en complicidad con el Partido Acción Nacional (PAN) para evitar que Cuauhtémoc Cárdenas llegara a la presidencia.

Hoy, Bartlett finge amnesia y López Obrador lo defiende y trata de justificar su nombramiento, mientras se elevan voces dentro y fuera de su equipo descalificando la decisión en diversos tonos, según su procedencia.

Dinosaurios con todas las mañas priistas en el próximo gobierno de México, ¿garantizan la lucha para abatir la corrupción…?

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