EL AMOR DE MADRE

Celebramos uno de los días más sentidos el cual fomenta la convivencia familiar, comercio, actividades culturales en escuelas y asociaciones: el día de la Madre.
Es justo hablar de ese bello don de la mujer, el poder gestar vida en su vientre, y ser su primera cuna.
La naturaleza tiene grandes misterios y grandes maravillas que conforme más se contemplan, más asombran.
Aunque encontremos explicaciones científicas y podamos resumir las respuestas en datos numéricos, químicos o físicos, la contemplación de esas maravillas nos lleva a algo místico: la admiración, el gozo, la alegría, el amor humano y demás emociones nos conducen a ese estado.
La capacidad del ser humano de engendrar vida es uno de las capacidades más grandes que tiene, pero la maternidad y el vínculo que toda persona tiene con su madre es algo insondable.
Este día es bueno no sólo el festejar, sino considerar ese don que no sólo es la maternidad sino el ser beneficiados de ella como hijos. Una vez escuché de alguien que perdió a su madre cuando era niño, le preguntó a una persona: ¿tuviste madre en tu infancia? Entonces no fuiste pobre, porque una madre se quita el bocado de la boca para darlo a su hijo.
Y esto no es sólo en la infancia, aún cuando se es adulto y los papeles se inviertan, cuando la madre depende del hijo o de la hija, si se tiene, uno tiene una riqueza.
Lo destaca excelentemente Guillermo Aguirre y Fierro en “El Brindis del Bohemio”: Por la mujer que me enseño de niño lo que vale el cariño exquisito, profundo y verdadero; por la mujer que me arrulló en sus brazos y que me dio en pedazos, uno por uno, el corazón entero.

Javier E. Zepeda O.

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