EL MIEDO SOCIAL PRESENTE

La guerra que desataron los dos bandos del Cartel del Pacifico con la ciudad de Culiacán como campo de batalla, registra en Sinaloa casi un centenar de muertos en estos dos primeros meses del año.

En enero el enfrentamiento de los llamados chapitos (hijos de J. Archivaldo Guzmán) y de los Dámasos (Dámaso López e Hijo) cobró 73 muertos, de los cuales 34 son de Culiacán. En este febrero no hay fin de semana que no se incluyan más víctimas.

Al momento de ordenar las cifras para este editorial surgió la noticia de que 3 jóvenes fueron ultimados en un bar de Culiacán, apenas a dos cuadras largas del edificio sede de la Procuraduría General del Estado.

A finales del año estos pleitos entre jóvenes de ambos bandos solo eran eso, pleitos o roces, pero sin ordenes de ataque armado.
La orden ya se dio y las batallas no fallan a cada día.

Si a ese miedo de los ciudadanos, de estar en el lugar equivocado a la hora no esperada, le suma usted el patrullaje de los militares en la madrugada por las calles de las ciudades, por otro lado, además de las instrucciones de seguridad que incluye sacar a sus hijos de clases, a toro pasado, pues se está formando una tormenta perfecta de miedo social.

A las guerras de los grupos delincuenciales la sociedad ya las percibe como negocio de ellos y sabe cómo actuar en un momento dado, incluso en los momentos de peligro.

Pero la percepción social de los militares en las calles a media noche, en la madrugada y también con el sol alto, es de cierto miedo aparentemente inexplicable, o explicable, si queremos verlo como la estrategia previa para la militarización de México.

Es decir existen las víctimas del crimen por la guerra ya analizada y las víctimas sociales por la presencia de los hombres preparados para la guerra, pero no facultados para detener e interrogar ciudadanos.

Qué hacer pues. Por lo pronto la preventiva a prevenir, la ministerial a trabajar en la procuración de justicia, la policía federal a perseguir delitos federales y las fuerzas armadas (Marina y Ejército) a los cuarteles, para estar listos para la guerra y la seguridad interior.

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