Adopciones gays

Estos últimos días las banderas con el arcoíris han inundado a las grandes ciudades del mundo y muchos usuarios de las redes sociales filtraron su foto de perfil con los colores del arcoíris en unión a la comunidad “LGBTTI”, cuyas siglas se refieren al orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual.

Quizás muchos lo hicieron por moda sin saber que apoyan a este movimiento social que demanda que las personas que integran este sector no sean discriminadas por sus preferencias sexuales y exigen que se les reconozcan los derechos naturales que tienen las parejas que son naturales.

Al decir naturales hacemos referencia al concepto de naturaleza humana. Otros lo hicieron conscientemente sumándose a las demandas de este grupo, y no es que necesariamente tengan tales preferencias, sino que están a favor de los derechos que quieren se les reconozcan y que en algunas partes ya se les ha concedido.

Surgen controversias por estos dos puntos bastante delicados: el matrimonio gay y el derecho de estas parejas a adoptar hijos.

La cuestión del matrimonio ya es legal en el Distrito Federal y lo que se diga queda en opiniones y en distintos puntos de vista de acuerdo a la postura de cada uno. Pero en cuanto al segundo tema, es indispensable dejar el romanticismo por un lado y ser racional.

Esto significa no solo en pensar en los derechos de estas parejas, que por más que se quieran no podrán materializar su amor en un hijo. Se trata de pensar en los derechos de estos niños y uno de estos derechos es ser educado en un ambiente conforme a la naturaleza.

Nuestra libertad llega hasta donde comienzan los derechos del otro, hacer parte de gustos personales y caprichos de género a menores es algo injusto, ¿Qué legislación amparará los derechos naturales de niños?

Javier Ernesto Zepeda Osuna.

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