El pasado requiere de no olvidarlo, pero nuestra naturaleza insiste en dejarlo escapar de nuestra memoria. Las grandes élites económicas han hecho bien su trabajo; borrar por completo lo que ellos nos han hecho como personas y al mundo entero. Esos poderes hegemónicos que dictan en el mundo lo que para ellos es conveniente, nos han llenado la cabeza de odios, enojos, incertidumbres, desconfianzas que controlan con enormes cantidades de dinero y gentes. El mundo y quienes lo habitamos no hemos sido capaces de darnos cuenta cabal en manos de quienes estamos. Somos las marionetas que pendemos de los hilos que ellos controlan. El vasallaje es invisible y la obediencia total. Nuestro planeta se ve cada día más controlado por esas grandes élites económicas y políticas. Un ejemplo de ello son las guerras. Estas que con el solo hecho de verlas, el terror se apodera de millones de habitantes, este terror no es casual, las guerras no son para destruir, sino para que nosotros nos sometamos sin mas. Son simplemente la amenaza latente de un poder que se impone por encima de nosotros. Las guerras son la muestra de un poderío que somete al oponente a veces sin pelear. El odio es también el arma que usa el poder y que deviene de la fuerza que lo impone, sin darnos cuenta de ello. Dichos poderes son tan sutiles, que pocos se dan cuenta en qué acciones la ponen en práctica. Un ejemplo de ello, es lo que hoy vivimos con el mundial de fútbol. La competencia puede parecer muy real, pero el uso del poder está cruzando el campo deportivo. El arbitraje es su brazo armado. Sería muy ingenuo de nuestra parte, pensar que el arbitro no juega en el partido; es el jugador más importante y este es otra de esa marionetas que penden de hilos invisibles. La amenaza, es otro de esos brazos armados del poder. Con ella, la acompañan el miedo y el odio. Está claro que el mundo no gira porque el poder así lo manda, pero si se mueve en lo que el mundo necesita y a veces se rechaza, por convenir a otros, la forma en que se mueve. El poder, la riqueza, el odio, el miedo y la amenaza, son los instrumentos que usan para dominar a los débiles y desamparados que mueren pensando que, porque nacieron sin nada, deben morir sin nada. He allí una de las terribles verdades del verdadero poder de las élites que dominan el mundo. La hambruna, puede ser la consecuencia de los abusos del poder. Más adelante será el agua, los minerales, la tecnología, la educación y el bienestar social al que tenemos derecho cada ser vivo de este planeta. La estrategia de esas élites es simple: divide a sus habitantes de este mundo. Entonces seremos la veladoras encendidas de ese pastel. Sea pues.