La carta al señor rector

Compártenos:

Sin duda una carta escrita por un gran pensador. Conciliador hasta donde puedo ver y observar. Una carta que pone en evidencia decisiones que fueron tomadas sin pensar en las consecuencias. Una carta que advierte el daño causado y de mayores daños de insistir con los descuentos del 20 % a una clase de académicos que lograron superar barreras de diversas indoles para alcanzar el grado de doctor. Lo que no dice esa carta es qué se hizo durante tantos años para llegar al grado de deterioro financiero en el que está la propia institución educativa. No dice de las 11 carpetas de investigación abiertas por manejar recursos públicos sin apegarse a los procedimientos de control que toda institución pública debe realizar. No habla de la malversación de los fondos financieros que dieron como resultado la compra sistemática de enseres administrativos a precios alzados. No habla de inversiones en inmuebles por el hijo de Cuén y de otros personajes ligados al poder. No dice de las contrataciones de personal de confianza que excede a las necesidades de la misma institución educativa. No habla de la jubilación de trabajadores administrativos y de confianza que se jubilaron con la categoría del puesto que desempeñaban. No habla de la dilapidación de los recursos económicos cuando el rector y su séquito viajaban y se hospedaban en hoteles de 5 estrellas. De la compra de vehículos de alta gama. Con todo eso, quien va a creer que Madueña, se sentará en las mesas de discusión para convencer a quienes tenga que convencer, para que aceptemos la reingeniería tal como ellos la proponen. Ciertamente los juicios pueden llevarnos años, pero sé de antemano que los jubilados daremos esa última batalla sin concederle a Madueña la esperanza de que los jubilados estamos acabados. Si, no se trata de una lucha encarnizada, se trata de defender nuestros derechos adquiridos y ponerlos por encima de toda negociación. Si alguien pretende “ayudar” a Madueña a solventar los gastos de operación de la UAS, con sus propios recursos, pues que lo hagan de manera individual. Una carta digna de un gran negociador pero en las circunstancias en que se encuentra el rector Madueña, jamás se sentará para tratar de convencernos a dar nuestro dineros para los gastos que la propia institución necesita, sin un control financiero que resuelva de una vez por todas ese problema de ver a la UAS, como un botín a llevarse a su casa como premio. Felicito al Dr. Felipe de Jesús Martínez Escalera, por su buena intención de tratar de convencer al rector para que pare su ataque a los jubilados y activos de la UAS. Sea pues.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

4 × 5 =