Humorismo Semanario No. 1624

Matando al pavo
Una señora tenía un pavo que estaba muy gordito y quería matarlo para navidad, pero la señora era muy nerviosa, así que contrata a un tipo para que mate al pavo. El tipo le dice:
-Yo lo mato, pero antes deme una botella de vino para marear al pavo.
La señora le da la botella y el tipo se encierra en corral con el pavo, y en vez de darle el vino al pavo se lo toma él. Al rato sale un poco ebrio y le pide otra botella de vino a la señora y le dice:
-Mire señora, para que vea que no la engaño.
Le da media botella al pavo y él se toma la otra mitad y se vuelve a encerrar con el pavo en el corral, peor como ya se estaba demorando mucho, la señora se preocupa y entra al corral y ve al tipo con el pavo y le pregunta:
– Oiga, ¿va a matar al pavo?
El borracho le responde:
– ¡A mi amigo no lo toca nadie, carajo!

Están un matrimonio de viejos, y uno dice:
– ¡Fegiz ane uego!
– Pero Raimundo, cómo que feliz año nuevo, si no es Navidad.
– ¡Fegiz ane uego!
– Pero qué dices, carcamal, si estamos en agosto.
– ¡Fegiz ane uego!
– A ver, espera que te pongo la dentadura, que no te entiendo…
– ¡¡Felisa, me muero!!

Preservativos navideños
En la escuela Pepito presume ante sus amiguitos de saber quién inventó los preservativos.
– ¿Quién inventó los preservativos?
– Los Reyes Magos.
– No puede ser…
– Sí, mi papá me dijo que los Reyes llegaron con dádivas, regalos y con dones.

Se encontraban dos argentinos hablando y uno le dice a otro:
-Fíjate che, como es cierto que Dios es muy humilde, según dicen las Escrituras: nació en Belén, pudiendo haberlo hecho en Buenos Aires.

– ¿Sabes cómo se llaman los habitantes de Belén?
– Mmmmm…. ¿Belencianos?
– No. Figuritas.

Dos prostitutas en una esquina en plenas fiestas navideñas.
-Oye, Tatiana, ¿tú qué le pides a los Reyes Magos?
-Yo, diez mil. Como a todos.

Dos rubias se van al bosque a busca un pino para Navidad. Después de dos horas de búsqueda, una le dice a la otra:
-Bueno, ya es suficiente! El próximo pino que veamos lo cogemos, tenga o no tenga bolas de Navidad!

Una muchacha se va a confesar:
“Padre he venido a confesarme… pero” dice la muchacha con gesto de asco “… aqui huele a alcohol!!!”.
El cura, que tiene problemas con la bebida y se ha estado bebiendo el vino de misa, dice “Es tu imaginación hija. Cuentáme tus pecados”.
La joven le dice: “Padre, la otra noche, en navidad, vino a visitarme Papa Noel, y lo he visto tan cansado, que me apené y me acosté con él” y se interrumpe para decir “… oiga, será mi imaginación pero sigo oliendo a alcohol!”.
“Continua hija, tus pecados son más importantes”.
“Bueno, Padre”, dice la muchacha desconfiando, “Papá Noel ha venido con un ayudante, que también estaba cansado el pobre, y me apené, y me acosté también con él… oiga, ¿pero ha estado bebiendo? Huele mucho a alcohol”. El padre le dice: “no hagas caso de eso, es tu imaginación. Mejor continua”.
Ella sigue: “Padre, como le venía diciendo, he visto a los renos, tan cansados, que me apené y me acosté con ellos y… pero padre, ¡aqui huele a vino!” El cura disgustado le replica: “Mira hija, aquí hace rato que huele a puta y no he dicho nada”.

Una niña sale a pasear con su tía, que trabaja de prostituta:
-Tía, que abrigo más bonito tienes ¿Cómo lo has conseguido?
-Eh… mira, me portado bien un rato con un hombre mayor y él me lo ha regalado.
-Pero tía, que hermoso collar tienes, ¿Cómo lo has conseguido?
-Bueno… me he portado bien un rato con otro hombre y él me lo ha regalado.
-Pero tía, que pedazo de coche tienes ¿Cómo lo has conseguido?
-Este… bueno, me he portado bien otro rato con otro señor y él me lo ha regalado.
Entonces la niña dice:
-La gran puta madre. Yo portandome bien todo el año, y el hijo de puta de Papá Noel me quiere arreglar con una Barbie de mierda.

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