Fomentar e incitar al sexo no hace bien a ningún niño

En estos días se discute en el Congreso del Estado la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, situación que ha generado un gran descontento y actos de presencia en el recinto legislativo, por parte de diversos grupos de padres de familia.

Dicha Ley que ya fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado 4 de diciembre y pretende, como su nombre lo indica, proteger y buscar el bien de la infancia y la adolescencia mexicanas. Lo que genera polémica en nuestro Estado es en la materia de la educación sexual. Esta Ley en su artículo 50 pone a disposición de los niños la información y medios anticonceptivos que en muchos casos no corresponden a la edad.

Hasta el momento no he sabido de un grupo de padres de familia que se manifieste a favor de lo que en este artículo propone y las consecuencias que genera esta ley.

Poniendo un ejemplo: una niña que comienza la adolescencia podría ya estar haciendo uso de pastillas anticonceptivas o contraceptivas (abortivas) con el riesgo que le generaría su uso desde temprana edad.

Por otro lado, una parejita de once o doce años de edad podrían ya tener relaciones sexuales, ¿y sabe qué? Si usted lector es el padre de familia de alguno de ellos, no podría decirles nada, ni regañarles ni prohibirles ya que estos niños estarían haciendo pleno uso de sus derechos y lamentablemente, usted padre de familia, al tratar de impedirlo según sus principios éticos y naturales, estaría violando esos derechos, lo cual es un crimen y es sancionado por la ley.

Los padres de familia que se pronuncian en contra argumentan que la educación sexual se debe dar conforme a la edad, dicho de otra forma: No se deben quemar etapas. El niño debe vivir como niño y el adolescente como adolescente. Esto corresponde a una sanidad mental. Otro punto es que existe una diferencia entre «educación» e «información», y el hecho que se les de información en la escuela no significa que se les esté educando sexualmente a los niños, esto es un derecho natural de los padres.

De aquí surgen algunas interrogantes: ¿Quién impartirá la educación sexual en las escuelas?, ¿Ya se están capacitando?, ¿Cuáles son los ejes de valores y principios humanos que rigen este programa educativo?.

A determinada edad la consciencia es bastante maleable ya que se encuentra en proceso de formación y se van estableciendo los principios éticos de la persona; la incitación y fomento a la actividad sexual, el aconsejar vivir etapas que no corresponden a la persona, ¿será esto un bien para los niños?.

¿Está de acuerdo que otros faciliten esta información a sus hijos sin su consentimiento y que su autoridad como padre de familia, para formar según sus principios éticos o religiosos, quede excluida de manera legal?.

Javier E. Zepeda Osuna.

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