Una de tantas…

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Durante los años que serví a mi universidad, marchar por algo, no era sorpresa. En ese entonces, la Universidad pasaba por momentos muy intensos. El presupuesto universitario era insuficiente para el número de docentes que ya estábamos en la nómina. Los pagos se retrasaban no un día, a veces semanas o meses y después de largas filas por las tardes, habías de irte a tu casa porque los dineros, en ese momento, no alcanzaban para todos los formados en esas filas de desesperación. Desde la llegada de Cuén a la rectoría, las cosas no fueron fáciles para quienes estábamos en curso de construir un modelo académico universitario. Cuén cambia ese modelo por el que ya habíamos tenido mucho tiempo antes; el político. Desde su llegada, la prioridad estaba en formar cuadros políticos para hacerse de la universidad y con ella lograr sus propósitos. Creó su partido político; el PAS. A partir de entonces estaba claro que la rectoría no iba a ser un periodo corto sino lo extendería a varios cuatrienios más, cinco contando el de Cuén; Víctor Corrales Burgueño, Juan Eulogio Guerra Liera (2 periodos), Jesús Madueña. 20 años que quizás, no sirvieron para poner a la UAS, al tanto de sus necesidades. 20 años sin ocuparse de la finanzas universitarias y si, de allegarle soldados universitarios al PAS. Muchas cosas han transcurrido desde entonces, sin olvidar los sucesos de la pandemia, donde funcionarios universitarios hicieron derroche del presupuesto uaseño. Demandas que no llegaron a ningún lado y si, a ratificar ese modelo político deleznable que hunde el lema de la universidad “Sursum Versus”: siempre hacia arriba. Contrariamente “hacia abajo”. La concentración de ayer 6 de octubre, por miembros jubilados frente a Catedral, donde estuvieron presentes un centenar de viejos conocidos luchadores. Gritos al unísono exigiendo respeto a los adultos mayores y a los derechos adquiridos ya, por ese trabajo en el que dimos nuestras vidas para vivir una vejez digna, sin tropiezos ni vulneraciones en el último tramo de nuestra existencia. Proclamas de que la “reingeniería comienza por rectoría mediante una auditoría”. Los jubilados cuentan con sus derechos y en todo caso, al no haber dinero para ellos, que la Universidad se declare en quiebra y la entregue al estado. Solo así podremos irnos a una demanda general. Sé que la declaración de quiebra sería lo último que hiciera el grupo que la controla, pues al hacerlo, dejarían ir a la gallina de los huevos de oro. Sé que esa concentración se irá haciendo más numerosa, puesto que los jubilados estamos acostumbrados a pelear por nuestros derechos, antes lo hicimos contra el estado, para pedir el presupuesto completo, hoy para que respeten a los jubilados. Los trabajadores activos no deben caer en la tentación de culpar a una parte sustantiva de lo que serán ellos en futuro. Al votar por el SI a la reingeniería, estarían votando en contra de ellos mismos. Soy el autor del ensayo “El Último Docente, y en ese escrito denuncio a Cuén de todas sus tropelías. La concentración de ayer no fue UNA MÁS, simplemente es y será el inicio de algo que comenzamos hace cuarenta años. Sea pues esta reflexión para sumar los esfuerzos hacia una misma causa. NO A LA REINGENIERÍA, RESPETO A LOS JUBILADOS Y A LOS ACTIVOS UNIVERSITARIOS. Sumemos los esfuerzos y luchemos juntos como siempre lo hicimos.

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