Los Puntos Sobre Las Íes Semanario No.-1596

Naturaleza implacable…

La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.

Séneca                                             

Los descuidos, la indolencia a veces criminal de los humanos que hacemos caso omiso de las advertencias de cuidar el medio ambiente han provocado que éste se deteriore y poco a poco la naturaleza sea implacable cobrando esos descuidos.

Y que hacemos?. Lamentarnos, demandar apoyos para reconstruir o reparar los daños y no faltan quienes culpen a los gobiernos en turno de los desastres que causa la naturaleza por nuestra culpa.

Día a día el aire que respiramos está mas contaminado y, según datos de la Organización Mundial de la Salud anualmente mueren alrededor de siete millones de personas por la contaminación, ello, independientemente de los daños materiales causados por la erosión, los movimientos telúricos, la fuerza de los huracanes, etc.

Hace años nos enterábamos de terremotos que causaban miles de muertos en países distantes al nuestro hasta que en 1985 México sufrió en carne propia un desastre de esa naturaleza con el terremoto en la capital de la república.

Sinaloa no escapa de los riegos. En los últimos años se han registrado movimientos telúricos en el Golfo de California, algunos de ellos frente a nuestras costas. Y ocasionalmente algunos superan los 4 grados de intensidad.

Ciclones, heladas, granizadas y sequías nos han afectado provocando verdaderos desastres en el campo sinaloense, algunos con pérdida total de cultivos en decenas de miles de hectáreas.

Hoy llega un nuevo, para nosotros, fenómeno natural: el mar de fondo.

Es un fenómeno que se origina por tormentas en aguas lejanas Océano Pacifico adentro, entre Australia y el continente americano, creando un oleaje que avanza hacia el oriente creciendo sin obstáculo alguno hasta llegar a las costas del Istmo de Tehuantepec con oleajes altos que pueden alcanzar hasta los 10 metros y una gran longitud. Las costas mexicanas son el rompeolas de ese fenómeno que avanza a lo largo del litoral.

Sinaloa hasta hace pocos años comenzó a recibir el impacto de ese fenómeno, sobre todo en las costas del sur, pero ya el año pasado nos dio el primer embate fuerte llegando su fuerza hasta la playa Las Glorias de Guasave donde causó graves daños.

Este año, en días recientes volvió a golpear el mar de fondo dañando parte de la infraestructura costera de Mazatlán y en Las Glorias acabó con que lo poco que se había recuperado.

Hoy, al redactar estas líneas, de nuevo amenaza otro golpe, al parecer de menor intensidad que el reciente, pero suficiente para provocar daños. Ya el martes llegó a la Costa Grande de Guerrero en donde el mar entró 20 metros tierra adentro y destruyó casi cincuenta restaurantes costeros.

Y así como se vuelve frecuente este fenómeno, los sismos también azotan otros lugares sembrando muerte y destrucción, como es el caso de Nepal, país asiático localizado en el Himalaya, en donde el 25 de abril se registró un sismo de 7.8 grados abril mató a mas de 8,000 personas y este martes otro de 7.4 volvió a sacudir a ese país.

Son avisos de la naturaleza que está registrando un serio cambio climático que, además del fenómeno mencionado nos trae noches muy frescas y días muy calientes. Cambios que bajan y suben bruscamente el mercurio del  termómetro.

Son avisos que no queremos atender. La Semarnat hace lo que puede para prevenir y la Profepa simula.

El desarrollo de las ciudades se “come” bosques, montes y tierras de cultivo, donde se genera oxígeno y vida para el planeta.

Mar, ríos y lagunas son contaminados en forma irresponsable.

Se construye sobre playas, a la orilla de ríos y esteros sin medir las consecuencias.

Las Glorias, Mazatlán y otras zonas costeras de Sinaloa ya están sufriendo los efectos del reclamo de la naturaleza.

En Mazatlán, la voracidad de líderes de precaristas y la irresponsabilidad de las autoridades en turno que no solamente los han tolerado sino que de hecho dan su visto bueno dotándoles de servicios, está una verdadera bomba de tiempo en el estero del Infiernillo.

Ya se ha advertido pero nadie hace nada. Todo sigue igual: se invaden mas terrenos que se arrebatan al mar.

La naturaleza está avisando pero no le hacemos caso.

¡Cuidado!

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