Archivo de la categoría: Editoriales

ADIÓS A LA FRANQUEZA

En estos días se han dado temas en torno a la seguridad que llaman bastante la atención, sea a nivel estado como en el ámbito internacional: la tensión del conflicto que está orquestando Estados Unidos con Corea del Norte y con Rusia dado el bombardeo a Siria y a Afganistán y los ensayos nucleares de Corea del Norte.

Estos hechos los cuales son bastante trascendentes dada la repercusión internacional que pueden generar, no hacen mas que afirmar la opinión que hace unos meses ya se había ganado a pulso a base de sus expresiones, arrebatos y discursos racistas Donald Trump.

Mientras tanto en nuestro estado, después de las vacaciones y el arribo de miles de motociclistas que se dirigen a la Semana de la Moto en Mazatlán, se ha vivido un clima de inseguridad en varias ciudades y carreteras dada las balaceras que ocurren, los robos de vehículos tanto en carretera como en ciudad.

A pesar del esfuerzo de las autoridades y de agrupaciones civiles, parece que esto no está en manos de nadie.

El tema de la inseguridad sigue creciendo, cada vez más las personas salen con más precaución a la calle, sea a divertirse por la noche con el temor de que no verse en medio de una balacera en un bar o un antro, o un robo a plena luz del día durante el trayecto al trabajo.

El medio ambiente juega un papel muy importante en la formación de la persona, inclina al individuo a realizar actos y adoptar hábitos los cuales modelan a la persona.

Dentro de este clima de inseguridad y violencia, pensemos qué hábitos estamos adquiriendo, que precauciones tomamos que antes no las tomábamos, y quizás ahora ya sea un hábito para muchos el voltear para todos lados antes de bajar del carro, el no pitar cuando se va manejando porque no se sabe si el conductor de adelante está armado y querrá hacer alarde de ello.

¿Será que el sinaloense abierto y franco se convertirá en desconfiado y evasivo?

¿Qué nos tocará a cada uno para contribuir a sanar la sociedad y en  particular este mal?

Javier E. Zepeda O.

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LOS BOMBEROS ACUDEN DE SEGURO PERO NO TIENEN SUELDO SEGURO

Una de las garantías que el Estado debe otorgar al pueblo es la seguridad, dicha ésta en distintas maneras y expresiones, como lo son contra la delincuencia y contra los desastres naturales.

En cuestión de siniestros o desastres naturales, el Estado no es el responsable, sin embargo es un deber que tiene la educación preventiva de la ciudadanía en estos temas y la cooperación de la misma es indispensable, ya que por más programas, es la población la que trabaja en la conciencia de la prevención.

Pero cuando se da el caso que se presenta un siniestro, el contar con las fuerzas y el personal de apoyo a la ciudadanía para el caso es una garantía que debe proveer el Estado, esto forma parte de la seguridad de la población.

Los hechos nos demuestran que se trata de un binomio: Estado y población, la población tiene el deber de prevenir accidentes, de cooperar con sus conciudadanos de manera voluntaria y socorrer por sentido humano a los más afectados.

En el caso de los voluntarios es necesario hacer un reconocimiento a los distintos Honorables Cuerpos de Bomberos, ellos materializan con su sacrificio, tiempo, liberalidad, el amor al prójimo y la conciencia de fraternidad con aquellos que ni siquiera se conoce.

Una manera de apoyarlos materialmente es aportando las cuotas en distintos pagos por servicios o cuando se les ve en los cruceros pidiendo cooperación, pero esto ¿no es acaso indignante que aquellos que pasan en vela las noches por socorrer en caso de siniestros o accidentes, dando de su tiempo y demás loables esfuerzos tengan que salir a los cruceros con una alcancía para pedir apoyo?

Si cuentan con una capacitación técnica, física y teórica para tan noble actividad, invierten tiempo en su capacitación y en el servicio, proveen de seguridad a la ciudadanía y a su patrimonio, ya que si no intervinieran, las pérdidas serían mayores, no sería extraño que formaran parte de la nómina de seguridad pública.

Su presencia es importante en la población, así como fomentar el respeto, aprecio y gusto por su servicio.

Javier E. Zepeda Osuna.

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¿NOS REBASÓ EL CRIMEN?

Uno cree, por lo que ve y no pregunta, que el crimen organizado ya rebasó a las autoridades y los titulares de las corporaciones de seguridad nos aseguran que no lo están.

El senador sinaloense, Manuel Cárdenas Fonseca, sube a las más alta tribuna legislativa y nos dice que los grupos delincuenciales ya rebasaron al gobierno hace años luz y pone como ejemplo que el Secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, visitó Sinaloa la misma tarde en que ultimaron al comandante de la policía Jesús Alberto López Vargas.

Cienfuegos y el gobernador Quirino Ordaz terminaron de comer en un restauran frente a Palacio de Gobierno y poco más tarde se suscitaron los hechos sobre la calzada Aeropuerto, muy cerca del edificio gubernamental.

La conversación del gobernador con el general tuvo dos temas, Uno: La fuga de Juan José Esparragoza Monzón, el azulito; junto con el contador Alfonso Limón Sánchez y Francisco Zazueta, el brazo armado de ese sector del cártel de Iván Archivaldo Guzmán.

Y Dos: La participación del gobernador Ordaz ante los diputados federales, para que muestre sus experiencias con el Ejército en las calles, en auxilio del gobernador.

Pero el tema de la violencia que los gobernados creen imparable y lo manifiestan el noventa por ciento de los ciudadanos que respondieron a una encuesta de medios, no solo tiene que ver con el sector policiaco.

Mire usted, en la mañana y tarde del sábado pasado, 8 familias fueron despojadas del auto en que viajaban a Mazatlán para disfrutar el puente. Entre los despojados se registra al codueño de una famosa cadena de restaurantes en Sinaloa, que se fundó como panadería, en Mazatlán, precisamente.

Tiene que ver con la inseguridad en cada sector de Sinaloa.

Aceptemos pues el rebase y la derrota, como punto de unidad ciudadana y gobierno para alcanzar la seguridad combatiendo complicidades y corrupción con el ejercicio de la justicia.

Si lo hacemos así lo mejor está por venir.

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Por una educación de la conciencia

Frecuentemente se habla de la necesidad de transmitir los valores dentro de una sociedad, ya que así debe ser y la realidad lo requiere.

Es también importante saber que el conjunto de valores y normas de convivencia que rigen una sociedad y que surgen de manera espontánea por sentido común, cuentan también con un orden y un saber sistematizado.

Ese conocimiento sistematizado se ofrece en la ética, la deontología y como conocimiento sistematizado o asignatura puede ser ofrecido y analizado en instituciones educativas, grupos o por el individuo.

El saber y adquirir un conocimiento lo conduce a uno a una reflexión, a un diálogo consigo mismo, es así como se va tejiendo la conciencia, no sólo por el buen impulso de un noble corazón humano. El adquirir conocimientos sistemáticos sobre cómo funciona la conciencia ética, los juicios éticos, las normas jurídicas y éticas, permiten a la persona hacer discernimientos  para tomar decisiones.

Una alternativa para la formación de los jóvenes y la formación continua de los adultos es la práctica de discernimientos éticos, esto no significa en caer en prácticas escrupulosas, las cuales como todos los excesos son malos.

La práctica o el saber discernir moralmente va agudizando la conciencia de uno, se desarrolla el conocimiento de normas éticas y conforme se progresa la persona se va acercando cada vez más al bien.

Vale la pena apostar por la educación de las conciencias, en enseñar a las personas a emitir juicios y discernimientos conforme al dictamen de la conciencia, lo cual no es lo mismo a decirles a los demás qué hacer o qué pensar.

Pero sí significa pensar conforme a una conciencia, el respeto a los propios principios éticos, ¿Podríamos imaginarnos una juventud así, unos adultos así?

Javier E. Zepeda O.

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LA COMPLICIDAD ES VIOLENCIA

Las autoridades en materia de seguridad nos aseguran que no están rebasados por la violencia en Sinaloa, en tanto que, estudiosos del tema, nos exhortan a no acostumbrarnos a este permanente clima de muertes anunciadas.

El General Genaro Robles Casillas asegura que no se ha perdido la capacidad de actuar contra los grupos de la delincuencia organizada, pero en dos meses de este año se han presentado 234 homicidios dolosos, 37 más que en el primer bimestre del año pasado.

Apenas hace un mes el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, presidió en la Novena Zona Militar una reunión de evaluación sobre los nuevos hechos de violencia, “ que se han escenificado en Culiacán y Navolato en los que en sólo un día dejó un saldo de 11 personas muertas, entre ellas un elemento de la Marina” se informó.

Un pequeño pueblo rural puso a Navolato en el mapa mexicano de los 50 municipios más violentos.

Nos explican que faltan patrullas, no hay policías suficientes, las cámaras de seguridad no sirven y se necesita vigilancia aérea. Todo eso hace falta.

Parece que también hace falta poder y también querer.

Y es que la ciudadanía se pregunta cosas de sentido común, como la siguiente:¿porque una pequeña comunidad rural, en zona de gran producción agrícola, es un fuerte del enemigo y no se puede apaciguar?

Nos dicen que la violencia es exclusiva de dos grupos que se disputan el poder tras la extradición de Archivaldo Guzmán, pero el caso de El Pirata, un antro en el que un hombre sacó su metralleta del carro y mató a tres personas inocentes, nos habla de la gran locura de hombres armados en las calles, incluidas las zonas doradas.
Por lo que se sabe el antro está cerrado, pero también se puede ver, en ese local clausurado, que hay trabajos de remodelación.

Seguramente se abrirá de nuevo.

Acostumbrarnos a la violencia es lo mismo que acostumbrarnos a las complicidades, muchas, que hay en ese campo y tema.

Queremos creer que no estamos rebasados ni estamos acostumbrados , pero si debemos insistir en que el gobierno cumpla su parte y, con hechos, nos diga que no hay complicidad que valga ni guerra ajena que nos quite la capacidad de vivir en paz; en el campo y en la ciudad.

Que así sea.

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RECHAZAR LA VIOLENCIA Y VIVIR LA CUARESMA

Nos adentramos en la cuaresma y acabamos de pasar el tradicional miércoles de ceniza. Un buen momento para reflexionar sobre los actos de tradición religiosa que tenemos los mexicanos y en este caso, compartido con muchos países.

Hay actos que se adoptan como costumbre o tradición y en el caso de las tradiciones religiosas podremos resaltar tres tipos de tradiciones.

Existen costumbres que carecen de contenido, no por el hecho de ser religiosas, sino desde la reflexión de las mismas religiones y de hecho, no son obligatorias de parte de la Iglesia y no todos los fieles las practican, por lo general representan un sincretismo religioso, es decir, compuestas de elementos de distintas religiones que incluso, la divinidad es distinta.

Otras tradiciones son consideradas “piedad popular”, ya que es el mismo pueblo, la gente quien ha iniciado y madurado esa tradición, la cual representa un momento de piedad dentro de la fe, pero el cumplirla no es precepto religioso, aumenta la devoción pero no está dentro de la Liturgia ni de un acto oficial como creyentes.

Otros actos litúrgicos, los cuales son de precepto para todos los creyentes porque conmemoran un momento de la salvación y que tiene fundamento y sustento bíblico, han sido adoptados además como tradición propia de algunos lugares, como aquí en México: el ir a imponerse la ceniza, la celebración de los oficios de Semana Santa, etc. Actos religiosos que se han fusionado con la cultura e idiosincrasia mexicana.

Al estar enlazados conviene explorar el contenido teológico, su mensaje desde la fe para extraerlo y rescatar la actualidad de su contenido y de sus elementos, los cuales se dieron también dentro de un entorno humano y ver las semejanzas socioculturales de sus orígenes con los de nuestra sociedad.

Nuestro entorno y ambiente de violencia nos motiva a rescatar y actualizar los contenidos de nuestra tradición religiosa o viceversa, actualizar nuestra consciencia al dinamismo de unas tradiciones que siempre son vivas y actuales.

Javier E. Zepeda Osuna.

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EL MIEDO SOCIAL PRESENTE

La guerra que desataron los dos bandos del Cartel del Pacifico con la ciudad de Culiacán como campo de batalla, registra en Sinaloa casi un centenar de muertos en estos dos primeros meses del año.

En enero el enfrentamiento de los llamados chapitos (hijos de J. Archivaldo Guzmán) y de los Dámasos (Dámaso López e Hijo) cobró 73 muertos, de los cuales 34 son de Culiacán. En este febrero no hay fin de semana que no se incluyan más víctimas.

Al momento de ordenar las cifras para este editorial surgió la noticia de que 3 jóvenes fueron ultimados en un bar de Culiacán, apenas a dos cuadras largas del edificio sede de la Procuraduría General del Estado.

A finales del año estos pleitos entre jóvenes de ambos bandos solo eran eso, pleitos o roces, pero sin ordenes de ataque armado.
La orden ya se dio y las batallas no fallan a cada día.

Si a ese miedo de los ciudadanos, de estar en el lugar equivocado a la hora no esperada, le suma usted el patrullaje de los militares en la madrugada por las calles de las ciudades, por otro lado, además de las instrucciones de seguridad que incluye sacar a sus hijos de clases, a toro pasado, pues se está formando una tormenta perfecta de miedo social.

A las guerras de los grupos delincuenciales la sociedad ya las percibe como negocio de ellos y sabe cómo actuar en un momento dado, incluso en los momentos de peligro.

Pero la percepción social de los militares en las calles a media noche, en la madrugada y también con el sol alto, es de cierto miedo aparentemente inexplicable, o explicable, si queremos verlo como la estrategia previa para la militarización de México.

Es decir existen las víctimas del crimen por la guerra ya analizada y las víctimas sociales por la presencia de los hombres preparados para la guerra, pero no facultados para detener e interrogar ciudadanos.

Qué hacer pues. Por lo pronto la preventiva a prevenir, la ministerial a trabajar en la procuración de justicia, la policía federal a perseguir delitos federales y las fuerzas armadas (Marina y Ejército) a los cuarteles, para estar listos para la guerra y la seguridad interior.

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POR UNA PAZ DINÁMICA

Si bien dicen que México en uno de los países donde más contrastes existen, ejemplo: zonas residenciales y zonas de bajos recursos juntas, la sierra cerca del mar, del frío de la Ciudad de México al calor sinaloense, la diversidad étnica, etc.

Pero en esta ocasión la capital sinaloense ganó en diversidad durante este mes. El primer contraste destacado lo tenemos mientras se llevaba a cabo la máxima fiesta del beisbol caribeño en Culiacán, con ambiente familiar, festivo, turístico; por otro lado Culiacán era zona de guerra, enfrentamientos, ejecuciones y arribo de tropas castrenses.

Mientras unas conciencias están inmersas en la cultura de la muerte y respiran violencia, otras en cambio, participan en jornadas de oración como en catedral de Culiacán orando por la paz y otros promueven asociaciones para cultivarla.

Por otra parte se ven dos polos opuestos en los adolescentes, aquellos que aumentan la estadística delictiva, armándose y operando de manera delictiva y aquellos que se encuentran en las olimpiadas estatales del ISDE buscando llegar a la etapa nacional y conseguir becas deportivas en algunas universidades.

Nos encontramos con dos realidades distintas, no todo es malo, pero también no todo es bueno. Si nos encontramos en la mitad ni sumamos ni restamos, pero lo importante es sumar, promover, el no hacer nada es como permitir.

El establecer la paz no se trata de una conducta pasiva, el establecimiento de la paz es algo dinámico, sea individual como de conjunto, ya que para establecerla se requiere de hábitos, de actitudes, de educación de la consciencia, de ceder en ocasiones y otras tantas de evitar aquello que nos lleve a perder la paz.

Debemos de considerar la paz como un activo muy importante en la sociedad, un activo intangible pero que se experimenta, la pérdida de la paz no solo destruye vidas, también lleva otra clase de pérdidas, conviene invertir en la construcción de la paz, en la educación de las consciencias para fomentar una cultura a favor de la paz y de la vida.

La paz no detendrá un progreso, al contrario, nos abrirá los espacios para una mejor calidad de vida.

Javier E. Zepeda Osuna.

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UNIDOS POR LA PAZ DE SINALOA

No sabemos porque los grupos criminales antagónicos, de la zona centro de Sinaloa, decidieron empezar la guerra por el control del narcotráfico al inicio del gobierno de Quirino Ordaz Coppel; pero lo que sí sabemos es que nos descontrolaron nuestra vida diaria.

Se sabía, porque nada es secreto ni discreto en materia de actividad criminal en las calles y antros de Culiacán y Navolato, que ya traían roces y que se acentuaron con la extradición de Joaquín Archivaldo Guzmán; pero no se vivía una guerra que afectara las actividades del día a día sinaloense.

Hasta que se nos vino el chaparrón de balas; con las ausencias de autoridad a las que ya estamos acostumbrados.

Los enfrentamientos de las bandas tuvieron su clímax la madrugada del martes en la zona oriente de Culiacán, en un agarre de 45 minutos de disparos de balas de grueso calibre y granadas de espantoso sonido de muerte colectiva.

Luego del uso del narcohardware, se nos vinieron los ataques del criminalsoftware con páginas apócrifas que nos hablaban de suspensión de clases, de memes y noticias sobre supuestos enfrentamientos en diferentes puntos citadinos y llamadas telefónicas al emergente 911, que se registran hasta en Estados Unidos.

Las escuelas estuvieron vacías martes y miércoles y a los antros pocos acudieron. Los que vinieron a la Serie del Caribe permanecieron en sus hoteles disfrutando de su oferta musical, en tanto que uno que otro ciudadano no fue a sus labores, precisamente por los mensajes falsos.

El miedo no nos paraliza porque perdimos la capacidad de asombro muchos años atrás, pero si nos hace reaccionar a todos, de tal forma que, espontáneamente, los grupos de la actividad no gubernamental, los partidos políticos sin tutela de gobierno y las organizaciones de derechos humanos empezaron la semana pasada una jornada de unidad y de apoyo al gobierno estatal para, principalmente, atacar la narcopolítica, la corrupción gubernamental y apoyar las medidas que nos devuelvan la paz para las familias.

Tal vez usted no lo note, pero ya hay unidad incipiente, pero unidad al fin.

Todo por la paz en Sinaloa.

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VIVIR HASTA EL OUT 27

Se dice que las dificultades sirven para sacar lo mejor de nosotros mismos. En los últimos días, dadas las situaciones con las que iniciamos el año se han dado cambios en el sentir de la gente y en las actitudes de propuestas y participación.

Dentro de un marco de ambiente beisbolero que se vive en Culiacán por ser sede de la Serie del Caribe, podríamos hacer uso del lenguaje propio del rey de los deportes para describir mediante analogía algunas de las situaciones por las que estamos pasando.

El beisbol es rico en adagios, dichos, frases, las cuales frecuentemente adaptamos a nuestra vida diaria, ejemplo: la “fatídica séptima entrada”, qué casualidad que este año termina en “7”, y de fatídico tiene bastante como una séptima entrada: es cuando normalmente se cae el pitcheo, caen las carreras en contra y todo lo que se pueda venir e imaginar y anunciar que viene algo peor, pero hasta en el mismo lenguaje del beisbol encontramos palabras de esperanza “el juego no termina hasta que cae el último out”, por algo es el rey de los deportes.

Nosotros los sinaloenses que llevamos el beisbol en la sangre podremos entender esto y saber se le puede “dar vuelta a la tortilla”.

En este 2017 “fatídico” como comentábamos, llega un relevo que asume la responsabilidad del montículo sinaloense con hombres en base, nada fácil, pero una oportunidad para salir como un grande.

Bien dicen que el deporte enseña para la vida y este es un ejemplo.

Los sinaloenses nos estamos moviendo, las protestas y marchas que no se veían aquí, ya están, eso habla de una ciudadanía o más activa o cada vez más harta.

Por otro lado, como consumidores estamos volteando la mirada hacia lo hecho en México, una “primavera” para los productos mexicanos se avecina, es el momento de fortalecernos y fortalecer a los de casa.

Javier E. Zepeda Osuna

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