PRIMERO EL CÉSAR 

A estas alturas, para casi nadie es desconocido que el asunto de Chihuahua con el que fuera secretario del PRI y excolaborador del entonces presidente del Manlio Fabio Beltrones, Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, hicieron una red de distribución de dineros para desviar recursos públicos a los procesos de campaña, que aparte de Chihuahua fueron Sonora, Colima, Durango, Estado de México, Morelos y de la delegación Milpa Alta de la Ciudad de México para el presunto financiamiento de campañas electorales priistas.

La utilización de un poco más de 12 empresas fantasmas blindadas por el SAT fueron las receptoras de dicho dinero. Se habla de más de 650 millones de pesos para el PRI y entre los personajes involucrados son: César Duarte en Chihuahua (246 millones), Jorge Herrera Caldera, en Durango (230 millones) y Claudia Pavlovich de Sonora (140 millones). Todo indica que la investigación proviene de la organización “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad” (MCCI) al dar cuenta que 4 empresas fantasmas fueron las que recibieron el dinero desviado en el 2018. Otras 8 empresas lo hicieron en años anteriores (2016).

Ante esos hechos podemos ver un entramado solidario entre gobiernos, empresarios y políticos que a manera de complicidad desviaron los recursos públicos para las campañas electorales en esos 7 estados de la república.

El caso de México con las más de 8 mil 200 empresas factureras cuyos montos por fraude fiscal suman miles de millones de pesos, nos lleva a imaginar la terrible situación que vivimos durante décadas. El colapso de una economía como la nuestra no pudo ser un mero accidente por la falta de tecnología de calidad, sino fue por el terrible desfalco de sus recursos económicos. Si le agregamos el no pago de los impuestos, el Huachicol, el saqueo, el quebranto de PEMEX, la deuda externa, la liquidación de las empresas generadoras de energía, la entrega del recurso petrolero a los extranjeros, el robo de buques tanque de crudo y gasolinas, de las tomas clandestinas de gasolina y diésel, la defraudación y evasión fiscal, el abultamiento del gasto público, el desvío de los recursos a instituciones satélites del estado, contratos como el Odebrecht, o la compra de Fertinal por PEMEX a sobre precio. Son apenas unas cuantas muestras de la comparsa empresarial que hizo silencio ante esta terrible situación que nos hundía día con día. No podemos decir que el empresariado mexicano, quizás algunos se escapen de ello, fueron ajenos a lo que pasaba en México. Quizás la gallina de los huevos de oro fue tan solo una fábula que guardó siempre una verdad inobjetable: nunca se acabó.

Seguimos siendo el cuerno de la abundancia que en manos de gente honrada podremos ver dentro de pronto los beneficios para todos.

César Duarte usó recursos por más de 50 mil millones de pesos en la compra de ranchos y ganado de finísima calidad, no se diga en cuántas cosas más.

Finalmente, ya en manos de la justicia irá declarando poco a poco lo que hasta este momento aún no está muy claro. Así sea.

Oswaldo del Castillo

(Director de Didaktica)

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