TRAGEDIAS POR DESCUIDOS

Si se borraron las evidencias de la tragedia de Alejandra Manjárrez o no, el Arquitecto Francisco Monárrez tuvo a bien de manifestarse reparando el hoyo, causado quizás, por los mismos vecinos.
En este asunto de la insuficiencia para desaguar los arroyos generados por las lluvias, se comenta que los vecinos agrandaron el desagüe pues las rejillas que tenía la guarnición eran insuficientes para evitar la inundación de casas aledañas. Nunca nadie imaginó que la tragedia estaba en curso desde el mismo momento en que se rompió la banqueta para un desagüe mayor.
Las tragedias siempre tienen la marca del descuido, de la irresponsabilidad, de la ignorancia, de la falta de una planeación adecuada.
Sumando todo lo anterior es más lógico entender la tragedia pues ésta última no sucedería si todos pensásemos en evitarlas. Tragedias más o tragedias menos siempre hay un elemento que se dispara para justificarla.
La muerte del joven frente al hospital Dr. Manuel Cárdenas de la Vega dizque por la pérdida de control del auto al pasar el tope recién construido, culpando a la construcción del tope y nunca por el exceso de velocidad o por el estado de ebriedad de quien conduce el vehículo. Situaciones como las anteriores buscando siempre diversas justificaciones que no ayudan a resolver la problemática del hecho mismo.
Reparar aquello que produce un mal mayor no siempre deja satisfechos a los dolientes y aquí podríamos preguntarnos ¿Por qué no se reparó antes de la tragedia? Podría haber muchas respuestas y quizás algunas de ellas puedan dañar más a las personas que esperan algo distinto, sin embargo, no debemos adelantar hechos cuando sucede un accidente de esta magnitud, los hubiera no son respuestas que satisfagan a nadie pues se cae en las intenciones y no en las resoluciones.
En Culiacán ya ha habido accidentes de diferentes tamaños, colores y sabores y creo que aún no se entiende, por parte de las autoridades, que algo se debe hacer pronto. No esperar a lamentarnos ni mucho menos reparar después.
En otras palabras; concientizar a la población de todo y en todo, evitando lo más posible que hechos como los ocurridos, suceden con una frecuencia mayor. El desarrollo urbano no puede darse sin la eficiente planeación urbana, lo mismo ocurre en la riveras que han sido invadidas por constructores sin moral, poniendo en peligro a la ciudadanía que adquirió su vivienda bajo promesas de no inundaciones. Una avenida creciente sin precedentes puede ocurrir en cualquier momento. Son falibles las promesas hechas cuando las constructoras venden ocultando la realidad que puede tenerse en una situación extraordinaria.
¿Habremos de esperar a que ocurra?
O poner una alerta al menos de que puede ocurrir y en caso de que suceda cuáles serían los riesgos, las advertencias y las soluciones ante ese fenómeno que está en el continuum de la línea de tiempo que aún no ocurre.
Por el bien de todos, a estar precavidos todos.

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