OLVIDAR LO QUE NOS IMPIDE AVANZAR

Desde que la civilización existe, el día le sigue a la noche o la noche le sigue al día, y creo que será así por siempre.

Pudiéramos pensar que obedecemos a rutinas muy definidas y algunas veces hasta desgastadas por la misma inercia que nos gana a seguir las cosas de nada.

Se han construido múltiples formas para desarrollar sistemas de producción, de control social, de control financiero, de control político y sin embargo nos hemos quedado cortos en el alcance de una política global que tenga como resultado el crecimiento de la raza humana.

Se han descubierto innumerables tecnologías para la comunicación y el hombre no logra conectar con su par. Se han descubierto y desarrollado innumerables sistemas de cultivo y el mundo sigue teniendo hambre y desnutrición. Se han construido motores capaces de llevarnos a la luna o a otros sitios lejanos de la tierra y nos ahogamos en la contaminación en nuestros mares y tierra. Logramos avances admirables en la industria de cualquier tipo y el desempleo nos amenaza cada vez más. Logramos acuerdos internacionales para la paz y la guerra sigue siendo la amenaza latente. Se construyeron grandes industrias para fabricar la salud mediante diversas medicinas y el hombre muere cada vez más por la falta de ellas.

Presumimos del amor en todos los grupos religiosos y en todas las religiones y el odio y la xenofobia son el pan de todos los días.

Presumimos de la democracia de los países y buscamos rendijas para los golpes de estado en diferentes países más afortunados y ricos que el nuestro. Aclamamos el respeto de nuestras opiniones y opinamos sin recato alguno, no importando que lo que digo sea una mentira o una verdad a medias. Presumimos una política de austeridad y cada vez gastamos más los dineros que no son nuestros. Nos quejamos del robo de los gobiernos y persistimos en seguir soportando a los mismos que nos robaban. Insistimos en presumir bellos cuerpos y por la noche deambulamos para vaciar los refrigeradores. Vivimos criticando la paja en el ojo ajeno aunque no podamos ver nuestro rostro por la viga que nos impide vernos.

La ruta de la nada en un mundo moderno que nos agrede a cada segundo e ignoramos por completo, porque de hacerle caso, nos obligaría a ser diferentes y no sabemos cómo serlo. La vorágine de los tiempos nos lleva a atascarnos sin poder avanzar, nos lleva a repetir los yerros y a disculparnos a nosotros mismos por las malas decisiones que hemos tomado. La ruta de la nada siempre nos lleva por los mismos caminos que no nos han dado resultado.

Hoy tenemos la gran oportunidad por caminar por una ruta diferente que muchos no sabemos a dónde nos llevará, pero si sabemos que nos sacará de esa ruta de la nada que nos lleva siempre a los mismo. Avanzar es corregir. Corregir para no repetir. Repetir solo aquello que nos haga avanzar. Avanzar sin olvidar. Olvidar aquello que nos evite avanzar.

Por el bien de todos, avanzar y olvidar, que hay mucho por recorrer. ASÍ SEA.

oswaldodel@hotmail.com

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