DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Si bien antes de la elección presidencial el pueblo se subsumía al poder mismo, hoy las cosas no son tan iguales que antes, ahora podemos estar un poco más seguros que habrá marchas cuando las autoridades infrinjan, con causales demostrables, la ley que debe salvaguardarnos en todos los actos sociales y de gobierno.

Imagínese usted lector si hubiésemos marchado por las muertes de más de 50 niños acaecidos en la guardería ABC en Sonora, o por las desapariciones de los 43 de Ayotzinapa, o por los asesinatos de Acteal o los de Tlatlaya, en fin son tantos los eventos que requirieron de marchas nacionales, sean estas de los llamados FIFÍS o no, las cosas hubiesen sido muy diferentes en el hoy acontecer en México.

Los verdaderos peligros de la nación está precisamente en que su pueblo pueda manifestarse por lo que le parezca importante hacerlo y allí radica la democracia participativa.

Ya habrá motivos para que esta acción ciudadana se convierta verdaderamente en una acción social que nos lleve a no permitir jamás repetir la historia que apenas estamos dejando atrás. El poder se encuentra en nosotros, y en un pueblo organizado con mayor razón se hace más poderoso.

El sueño profundo en el que se encontraba nuestro pueblo, al final ha salido de ese letargo, la proclama ciudadana empieza a cobrar sentido en México y habremos de atestiguarlo en más eventos que se harán a partir del primero de diciembre.

Viene el Tren Maya y con esa obra vendrá una segunda consulta que requerirá de todos para empujar el proyecto para el bien de todos los mexicanos.

El derecho que le asiste a cada ciudadano está precisamente en hacer valer la participación de cada uno de los que habitamos en este territorio. Acordar o disentir tiene en su estructura la acción primera que nos mueve a hacer algo distinto. Enhorabuena la marcha FIFÍ y ojalá haya muchas ya sin calificativos, que demuestren el verdadero interés por la nación que nos pertenece. Habrá otras consultas que en su momento lidiaremos ideológicamente, pero pongamos siempre el interés de la nación por encima de cualquier interés espurio que nos niegue el crecimiento y el desarrollo de nuestras futuras generaciones. Decir entonces que México está dividido, es caer en el yerro que muchos desean ver. México está conformado por diferentes ideologías, pero por un solo objetivo; el bien para todos.

Por el bien de todos, viva la democracia participativa.

Así sea.

Oswaldo del Castillo

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