LA CORRUPCIÓN SIEMPRE FLOTA Y HUELE

Desde su niñez los hombres y mujeres sinaloenses saben lo que es un ciclón o una tormenta con sus diferentes grados. Lo han sufrido muchas veces y han superado las pérdidas que se pueden superar.

Todos sus habitantes están muy conscientes de los peligros que corren con la presencia de los meteoros y la mayoría atiende recomendaciones ya sabidas y desalojos inevitables.

Los ciudadanos no generan rencores contra la naturaleza. La entiende y enfrenta sus embates.

El rencor que mantienen y está vivo desde décadas atrás es la ausencia de los gobiernos en materia de prevención de desastres y en protección a sus patrimonios.

Pero, sobre todo, en las autorizaciones oficiales para que los empresarios inmobiliarios construyan en lagunas y cauces de los ríos.

Desde muy jóvenes supimos que en la Ciudad de Los Mochis sufría inundaciones inmediatas en cuanto recibían más de 200 milímetros de agua, debido a la falta de obras de drenaje pluvial. Esta vez casi llega a los 350 milímetros de agua.

En Culiacán, con cualquier lluvia fuertecita sabemos que se va a inundar el fraccionamiento de clase media Valle Alto y que en las entradas de la popular Infonavit Humaya cada vez que se presenta demasía del agua habrá inundación domiciliaria y el menaje de casa se perderá.

Si el agua viene desde la sierra, el fraccionamiento de clase media alta Isla Musalá quedará bajo el líquido.

Ese es el rencor vivo: Que funcionarios de gobierno, de cualquier color, no resisten la tentación de obtener dinero fácil y extiende permisos de construcción en donde saben que, tarde o temprano, habrá tragedias.

Si ya saben que habrá peligros ¿porqué autorizan?

O ¿porqué no invierten en obras de protección?

Hay administraciones que han trabajado y se les reconoce, pero evidentemente no con el suficiente dinero ni con la suficiente técnica.

Por eso se dice que la política social no debe dejarse en manos de los políticos, que prefieren invertir en estadios deportivos profesionales para atraer el aplauso del público, que en obras que salvarán vidas: a sabiendas que no salvarán la suya si siguen en ese camino.

Siempre se dijo que no se hacían las obras de drenaje pluvial porque son construcciones costosas, que se comen el presupuesto trianual y que finalmente no se ven y por ende no generan votos.

Y las que se logran hacer y funcionan los ciudadanos no recuerdan en que administración se hicieron.

Pero finalmente ese es el trabajo político. Hacer bien las cosas y estar en paz.

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