Los Puntos Sobre las ÍES… Edición No. 1747

¿No mete las manos…?

La burla colma la calma cuando reina la opacidad y la transparencia es obligación.   JENNY ZENAV

La cerrazón de un grupo minoritario de diputados de la actual legislatura local se impuso a la razón y la transparencia, cuando más por intereses políticos y protagónicos que por razonamientos válidos impidieron la reforma constitucional que dotaría de autonomía a la Auditoría Superior del Estado (ASE).
Por solo un voto no se alcanzó la mayoría calificada que le daría plena autonomía al organismo auditor que continuará siendo un apéndice del Congreso del Estado, que a partir del mes próximo tendrá mayoría de Morena en la que hay diputados con experiencia legislativa, pero destacan también varios sin ningún antecedente ni de servicio público ni legislativo, predominando los que siguen a ciegas las indicaciones de sus mandos.
Uno de los argumentos de los opositores fue que la iniciativa provenía del Gobernador Quirino Ordaz Coppel “que quería protegerse las espaldas cuando saliera”, lo que es totalmente falso, ya que dicha iniciativa surgió del mismo Congreso y fue firmada por los diputados Víctor Manuel Godoy Angulo, del PRI; Tania Margarita Morgan Navarrete, del PAN; Gene René Bojórquez Ruiz, del PAS; y Crecenciano Espericueta Rodríguez, de Nueva Alianza.
Con el rechazo a la reforma predominará la opacidad en la revisión de algunas cuentas públicas, entre ellas del mismo Congreso que, como ente público que maneja recursos públicos, debe someterse también a la revisión de sus cuentas.
Al continuar la ASE bajo la tutela del legislativo seguirá sujeta a la línea que marquen quienes controlen ese poder, como ha sucedido en el presente y, sobre todo en el pasado.
Ya hemos visto como por complicidades o por acuerdos políticos muchas cuentas públicas de Ayuntamientos y del mismo gobierno estatal han sido aprobadas sin recato alguno no obstante que presentaban y presentan graves irregularidades.
Obvian los ejemplos, pero por citar algunos ahí tenemos las cuentas del gobierno del hoy ex Gobernador Mario López Valdez (a) Malova aprobadas por la legislatura que está por terminar no obstante las graves irregularidades que presentan con millones de pesos volando, y que tienen a varios funcionarios, unos bajo proceso penal y otros en la picota.
O bien el del ex alcalde de El Fuerte, Eleazar Rubio de cuyos latrocinios e irregularidades financieras existían múltiples evidencias que fue aprobada, como las de otros alcaldes, sin recato alguno por la anterior legislatura y hoy ya duermen en el arcón del olvido, cubiertas de telarañas.
Y de la fiscalización de las cuentas del Congreso, ¿Cuándo se ha sabido algo…?
¡Jamás!
Por ello, la propuesta de la reforma constitucional para dotar de autonomía a la ASE era correcta.
Así como se ha dotado de autonomía a la ex Procuraduría, hoy Fiscalía del Estado, como existen ya otros organismos autónomos, como a nivel federal está por definirse a los fiscales general y anticorrupción también autónomos, etc., ¿porqué no también una Auditoría Superior del Estado con autonomía, que no esté sujeta a los intereses, ni del gobierno estatal ni de quienes controlen el Congreso?
Ahora que, si el argumento que la revisión de las cuentas es facultad constitucional del Congreso, la reforma rechazada no eliminaba ese derecho, ya que quedaría vigente solicitar a la ASE el resultado y toda la documentación correspondiente para revisarla y definir si es correcta o no y proceder en consecuencia.
El rechazo de la iniciativa es producto mas de intereses políticos y protagonismos.
La votación en la sesión extraordinaria del pasado miércoles tuvo que realizarse en dos ocasiones, pero previamente en la Junta de Coordinación Política hubo acuerdos que a la hora de la verdad fueron incumplidos por el coordinador de la aun mini bancada morenista Jesús Baltazar Rendón Sánchez, quien reconocería que si había tenido un acuerdo con la Jucopo que preside el Dip. Víctor Godoy Angulo.
¡Se rajó, pues!
Y por un solo voto no se alcanzó la mayoría calificada que daría vida a la autonomía del organismo fiscalizador del Estado.
Ante ello, la ASE continuará siendo un apéndice del Congreso.
Se echó a la basura la oportunidad de avanzar hacia la transparencia en la rendición de las cuentas públicas.
La opacidad le ganó a la transparencia y a la modernidad en la rendición de cuentas.

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