SEGUNDO INTENTO DE RENOVACIÓN MORAL

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador anuncia a los mexicanos la elaboración, y posterior presentación y práctica, de una Constitución Moral que ayude a la prometida Cuarta Transformación.
Su principal colaborador en esta tarea, Jesús Ramírez, virtual comunicador social de gobierno nos explica que se trata de “hacer un compendio de valores, ideas, que puedan ayudar a la transformación (del país) desde la perspectiva de la moral y la ética”.
Se pretende un trabajo conjunto de gobierno, sociedad y medios de comunicación para reeducarnos todos en el comportamiento social ético y en la práctica moral a nivel personal.
Y dice Ramírez: “Necesitamos volver a recuperar la educación cívica, la ética como parte de la formación educativa y eso también tendrá que ser reflejado a nivel del gobierno, (en) un código de ética de los funcionarios”.
Este compromiso gubernamental de renovación moral ya se vivió. No se cumplió y además falló estrepitosamente en el régimen de Miguel de la Madrid.
Pero, en cambio, los mexicanos no necesitaron ninguna guía o constitución moral para mostrarse ante el mundo como un gran árbol ético, con la corteza moral de la solidaridad, en 1985 a raíz del terremoto devastador que tuvimos y sus consecuencias.
La Renovación Moral de Miguel de la Madrid terminó ( lo vivimos en Sinaloa) inmerso en gran corrupción; con líderes del narcotráfico como dueños del país, tanto en lo económico como en lo policiaco y con un fraude electoral cuyo operador fue el entonces Secretario de Gobernación, Manuel Barttlet, que impidió el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas del PRD y entronizó a Carlos Salinas de Gortari del PRI.
Bienvenida la Constitución Moral de Andrés Manuel López Obrador, siempre y cuando la practique de arriba hacia abajo, como ya prometió que atacaría la corrupción.
Parte de este código de ética y moral ya lo definió como mandato López Obrador en una reunión con quienes gobernarán estados, municipios, ayuntamiento y congresos locales y representantes gubernamentales.
Les advirtió que la sociedad lo vigilará y les exigirá comportamientos honestos y que no los defenderá si cometen deshonestidades.
El pueblo tiene esperanzas. Lo reflejó en el voto el primero de julio con los 30 millones de sufragios para AMLO y sus candidatos y lo refrendó en la encuesta de agosto, con más del 58 por ciento de los mexicanos creyendo que va a cumplir.
Y así como tiene esperanzas el pueblo de México tiene la cultura para enseñar a los gobernadores que son y como se practican los valores.
Hay cultura social, falta la gubernamental.

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