Marca Cultural Edición No. 1745

Marca Cultural de Sinaloa

QUE LA REALIDAD NO NOS DECEPCIONE (primera parte)

‘La novela inconclusa de Bernardino Casablanca’, César López Cuadras, Instituto Sinaloense de Cultura, México, 2018.
Por Sergio Ceyca

Es Ernesto Sábato quien dice que una nota policíaca puede ser un simple hecho criminal o volverse Crimen y castigo. En la larga reflexión que realiza en Abaddón, el exterminador, también comenta que en algunas ocasiones, al transformar un libro en celuloide, sólo queda la anécdota central de la historia sin todos esos detalles que son, en primera instancia, los que la vuelven una historia grandiosa. A su vez en su relato La noche mil y dos de Sherezhada, Edgar Allan Poe describe a un sultán descreyendo un relato de la mujer donde ésta pone diversas cosas que para la época de Poe ya eran ciertas, pero que para la de los dos personajes de Las mil y una noches parecían locuras. Ambas cosas resaltan ciertos límites en la ficción: ¿cuándo una historia es más creíble, cuando lo es menos? ¿Puede la verdad histórica de un hecho ser, en realidad, literariamente decepcionante? Es de este tema que César López Cuadras (1951-2003) se aprovechó para estructurar La novela inconclusa de Bernardino Casablanca.
Originario de Sinaloa, César López Cuadras fue un autor muy interesado por los alcances de la ficción y sus matices. Dos de sus novelas están publicada en el Fondo de Cultura Económica (Cástulo Bojórquez, 2001, y El delfín de Kowalsky, 2015) y otra en Ediciones B (Cuatro muertos por capítulo, 2013), y sin embargo apenas se habla sobre su obra. En el marco de este olvido por la obra de López Cuadras, dos libros han sido publicados este año en Sinaloa: la novela antes mencionada y los Cuentos completos, en una coedición de Andraval y la editorial de la Universidad Autónoma de Sinaloa. A lo largo de sus escritos hay una preocupación por las consecuencias de la ficción dentro de la vida social y sus alcances y matices; por ejemplo, en El delfín de Kowalsky, un columnista va inventando la saga de un delfín que, manipulado por un académico, se dedica a traficar droga por el océano; en contra de lo que el acusado y los académicos de la Universidad argumentan.
Pero en La novela inconclusa de Bernardino Casablanca, desde su título hay dos preguntas: ¿Quién fue Bernardino?, y, ¿por qué su novela queda inconclusa? López Cuadras la ambienta en los sesentas, época en la que creció el negocio del narcotráfico en Sinaloa, cuando iniciaron las idolatrías de los criminales y cuando los ahora capos legendarios estaban dando sus primeros pasos; en aquel contexto, se aprovecha de un vacío histórico y literario para iniciar su novela: la vida de excesos en sus últimos años de Truman Capote, el famoso autor estadunidense de socialité que solía visitar a sus amigos por todo el mundo para olvidar el martirio que fue escribir su obra magna, A sangre fría, la primera novela catalogada como una novela de no ficción. Capote, todo lujos y derroche, arriba al aeropuerto de Culiacán dónde lo espera Narciso Capistrán, un joven estudiante de letras que conoció, como vagabundo, en las calles de la Gran Manzana; el mismo joven al que dio cobijo y auxilió en una mala temporada para ambos; en un momento en que Capistrán moría de hambre y Capote buscaba superar su crisis e iniciaba, al mismo tiempo, el manuscrito perdido de Plegarias atendidas.
Capistrán lo sube a un Volkswagen destartalado y le pasa una cerveza Pacífico, “antes de que pienses en regresar en el primer vuelo que cruce la frontera”; quiere contarle sus nuevas ambiciones literarias: escribir la versión tropical de la novela de no ficción sobre Bernardino Casablanca, el dueño de la casa de burlesque de un pequeño pueblo en el pacífico mexicano, Guasuchi, la tierra trazada por López Cuadras en los cuentos de La vez que conocí a Kim Novak, el cual fue asesinado unos meses antes y por cuyo crimen, qué sorpresa en Sinaloa, no se realiza ninguna detención porque, en realidad, lo que sobran son sospechosos en Guasuchi. ¿Por qué a su entierro acudieron tantos malandrines y cuál de ellos fue el culpable de su muerte?
(Tomado de La Jornada Semanal, Para Leer)

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