LOS “FAKE NEWS” PARA LLORAR

La palabra fake news fue acuñada y aceptada el año pasado y se usa para señalar informaciones y sucesos falsos, que cuando las publican medios de prestigio, con cobijo social, hacen mucho daño.
Los fake news son comunes en los llamados memes y cuando van acompañados de fotografías son hasta creíbles; pero en páginas de los llamados medios impresos y electrónicos, conocidos como “chafas”, se desechan casi inmediatamente.
Un ejemplo reciente es la fotografía en la que aparecen el empresario más rico de México y segundo en el mundo, Carlos Slim, acompañado del presidente estadounidense William Clinton, del expresidente mexicano Miguel Alemán y su esposa y del boxeador campeón Canelo Álvarez, en una comida en el restaurant Mixología, en Guadalajara, luego de asistir a un juego de México en la Serie del Caribe. La foto del grupo, por si misma, nos habla de la veracidad del convivio.
Lo que enojó a muchos fue la foto de un voucher en la que se cobró una cuenta de 334 mil 392 pesos por consumo de alimentos y una propina de 50 mil 158 pesos.
Total pagado por ese grupo de millonarios: 384 mil 550 pesos.
Pero el que invitó, el empresario Carlos Bremer, mandó a los medios el voucher que dijo era el verdadero por 16 mil 320 pesos, que incluye una propina 3 mil 264 pesos.
La pregunta es: ¿Cual cuenta es fake news?
O ¿Cuál cuenta pagamos los que cada mes depositamos el dinero de la cuenta del celular o teléfono fijo?
Pero, amigos lectores, eso es pecata minuta si la comparamos con la nota de El Debate del jueves, en la que nos informa que el Hospital Pediátrico no tiene medicinas para aplicar a los niños con cáncer.
Eso fue un fake news que generó llanto y rencor del pueblo contra las autoridades de salud en un primer momento. Un segundo momento fue de alivio por la comprobación oficial, por parte del Secretario de Salud, doctor Román Mesinas, de la existencia del medicamento.
Si ese tipo de informaciones, con fotos incluidas, no se atajan y se aclaran de inmediato recorren el mundo y dañan a Sinaloa profundamente.
Nunca como ahora vale la frase de duda, siempre duda.
Así, no debe ser la política.

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