Humorismo Edición No. 1707

EL ARABE, EL JUDIO y UNO DE GUASAVE
Un árabe le pidió dinero a un judío y éste se lo prestó.
Sucede que el árabe jamás había pagado una deuda y el judío jamás había perdido un solo centavo en ninguna transacción.
Pasó el tiempo y el árabe se le había estado escondiendo al judío hasta que un día se encontraron en el bar de uno de Guasave.
Allí comenzaron a discutir. El árabe acorralado, no encontrando otra salida, sacó una pistola se la puso sobre la sien y dijo:
-¡Podré irme al infierno, pero no pagaré esta deuda…!
Así que apretó el gatillo y cayó muerto de inmediato..
El judío no quiso ser menos, así que agarró la pistola del árabe, se la puso sobre la sien y dijo antes de disparar:
-¡Voy a cobrar este dinero aunque sea en el infierno…!
El de Guasave, que había observado todo el pedo, quedó impresionado, tomó la pistola, se la puso sobre la sien y dijo:
-¡Chingue su madre!, por nada del mundo me pierdo este pleito !!!.

Un médico recién graduado es asignado a una zona rural, y al cabo de unos días se da cuenta de que no había ninguna mujer en el pueblo, eran todos hombres .
Después de tomar un poco de confianza, le pregunta a uno de sus pacientes que hacían ellos cuando tenían necesidad de sexo, y el paciente le respondió que iban al río !
Llegó el fin de semana y el doctor se fue al río, en donde se encontró con una enorme fila de hombres en la orilla.
Al ser tan respetado en el pueblo, los lugareños le ceden el puesto al doctor, hasta que llega a ocupar el primer lugar.
Al mirar adelante el doctor se da cuenta de que hay una burra y piensa:
“Caramba ¿Tener sexo con un animal?… ¡Pobre gente!…y yo no puedo negarme ahora que tan gentilmente me han cedido sus puestos…”
A los quince minutos de estar pegado el doctor por detrás de la burra, mientras todos los hombres de la fila miraban como la besaba le mordía las orejas uno de ellos se le acerca sigilosamente y le pregunta:
-Doctor ¿le falta mucho? Necesitamos la burra para cruzar el río, porque al otro lado están las mujeres.

-Hijo, si repruebas el examen de mañana olvídate que soy tu padre.
Al día siguiente:
-Hijo ¿Como te fue en el examen?
¿Y tu quien eres?

Le dice por teléfono una mujer a su esposo:
-Gordo, perdóname te día las pastillas para los nervios en lugar de las de la diarrea, ¿como estás?.
-Bien mi amor, todo cagado, pero tranquilo.

-¿Por qué la mujer es feliz y el hombre triste? Porque el hombre siempre tiene el mismo pene entre las piernas y la mujer no.

-Mamá, mamá, en el colegio me llaman Sopla Culo.
– Ay, no les hagas caso Silvano.

-Mi marido es meteorólogo.
– ¡Qué suerte, mujer! El mío sólo es tocólogo.

El niño le dice a su madre:
–Mamá, cuando terminas de hacer el amor con papa, le das las gracias?, pregunta Jaimito.
–Pues… no, no siempre…
–¿Entonces? ¿para qué sirve la educación sexual?

El marido llega con un arañazo en el cuello que le hizo su amante, abre la puerta, y le da una patada al gato y la mujer pregunta:
-¿Qué te ha pasado mi amor?
-Este gato hijo de puta me araño..
Y dice la mujer:
-Dale bien fuerte que a mi me mordió las nalgas y me hizo un chupetón en una teta.

Comparte esto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

siete − tres =