Carácter Político Semanario No. 1689

Usted ya lo sabía: Con dinero, estructura y voto duro el triunfo es seguro.

No hay mucho que opinar. Fue un balde de agua fría que recibió el pueblo mexicano y sobre todo la izquierda de este país cuando los resultados perfilaban a un triunfo de Delfina Gómez en la gubernatura del Estado de México.

Pero los medios, en preparación a lo que se armaba, ponderaban la actuación del Instituto Electoral del Estado de México, la misma que dio el triunfo, en la oscura mañana del lunes, a Alfredo del Mazo.
Pero para ustedes no fue una sorpresa.

Se hace inevitable recordarles el siguiente párrafo de la columna anterior en su punto 5 que expresó: Un buen amigo, con experiencia en elecciones y análisis de situaciones políticas diarias y de futuro, nos hace la siguiente pregunta, que también aplica para los lectores: ¿Qué elección es más importante para el PRI de Peña Nieto. La del Estado de México el domingo 4 de junio o la del 2018?

A bote pronto y sin pensar mucho contestamos que la del 2018, porque se juega la presidencia.
“Pues no” nos dice. La del Estado de México. Si pierden Edomex pierden su plataforma y fuente de poder y jamás la volverán a recuperar. Sin esa fuerza dirán adiós a la gubernatura seguramente por siempre y a la presidencia también por siempre.
El Poder Ejecutivo lo pueden perder en 2018 y volverlo a recuperar 6 años más tarde. La de Edomex no la vuelven a ver. Morirán como fuerza política”, termina.

El PRI de Peña Nieto observa un alto riesgo en Edomex, de ahí que, así como lanzaron toda la jauría legislativa para las reformas estructurales, así sueltan a todos los funcionarios con dinero y con influencia a salvar su fuente de poder.

En anterior artículo mencionamos que el Día D es vital para el PRI. Para tener el triunfo en la bolsa se necesita el dinero en la bolsa.
Ese bonchi se reunió con la especulación monetaria y con el alza en el precio de las gasolinas. Gasolinazo a favor de Del Mazo.

Hasta ahí lo que dijimos.

Lo que dijimos en radio, días antes, es que dan pena ajena los periodistas más destacados de la Ciudad de México. Son muy plurales cuando no hay elecciones y nada más arranca un proceso electoral y atacan con todo a cuanto personaje atente contra los intereses de gobierno.

Esperemos ser autocríticos a partir de este septiembre cuando arranque oficialmente el proceso electoral del 2018.

Del resto de las elecciones se puede hablar de ganadores formados en el PRI, como es el caso del candidato de la Coalición Juntos por Ti a la Gubernatura de Nayarit, Antonio Echevarría que ganó. Del hecho leemos que es la segunda derrota del PRI en la gubernatura de Nayarit, que nuevamente regresa a manos de la familia Echevarría, la única que ha podido romper el dominio priista en la entidad, al ser apuntalados por la alianza PAN-PRD, que en 1999 llevó a Antonio Echevarría al triunfo y ayer lo hizo con su hijo.

Es empresario Don Toño y fue priísta.

En Coahuila el PRI gana con punto y medio que le concedió el dinero, el voto duro y la estructura para una victoria segura.

El PRI en Veracruz sufrió una amplia derrota ante la alianza PAN-PRD, que gobernará la mitad de los municipios Morena se consolidó como la tercera fuerza política en Veracruz y segunda en Edomex, por lo que ya tiene canicas para jugar.

En Sinaloa la mayoría de los empresarios están muy contentos con el resultado, según sondeamos.

Nos vemos en el informe del rector Juan Eulogio Guerra el miércoles con la presencia de un feliz gobernador Quirino Ordaz Coppel. El mandatario contará con dos años más de apoyo peñanietista, lo que, a querer o no, es bueno para el desarrollo de Sinaloa.

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