Diálogo Deportivo Semanario No. 1690

Vamos a escribir como una especie de carambola de dos bandas. El tema lo amerita.

Miguel Herrera, a quien conocimos el 5 de febrero de 2014, retorna con Águilas del América y su alumno, o pupilo, Diego Ramírez, se desprende de ese vínculo y llega como nuevo director técnico de Dorados de Sinaloa.

Seguramente usted, al igual que un servidor, lo percibimos con la entrevista al capitán Carlos Pinto que publicamos en la edición anterior.

Pinto fue citado, al igual que el resto de jugadores, por la directiva dorada a fin de analizar y justificar la salida del argentino Gabriel Caballero, quien, creemos, fue el menos culpable del derrumbe del conjunto de la Perla del Humaya.

Así le sucedió en su momento a Carlos Bracamontes mismo que intrigado por el uruguayo Sebastián Abreu, y la directiva de aquel 2007 le dio las gracias injustamente.

Son cosas internas del fútbol soccer el deporte con más mercadotecnia. Es un negocio similar al Super Bowl del Futbol Americano y las peleas de la familia de Julio César Chávez González. Son tres bandas con la misma clase de Money Ball.

Carlos Pinto, es el nuevo líder de Dorados. Lo que reporta a la directiva es tomado en cuenta. Por eso se fue Caballero.

Entonces Diego Ramírez debe cuidarse y apapachar a este personaje.

Ramírez fue auxiliar de Miguel el Piojo Herrera en el Mundial de Fútbol de Brasil y también en el América. Con Ramírez se inicia una nueva etapa del fútbol mexicano. Es parte de una nueva generación de directores técnicos que rompe con los veteranos “Chapulines”. Eso son los mexicanos, extranjeros o nacionalizados brincan de un equipo a otro.

Apunte en esta lista a Ricardo “Tuca”Ferreti, Antonio Mohamed, Ricardo Antonio Lavolpe,José Cruz, Enrique Meza, Alfredo Tena,Carlos Bracamontes, entre otros DT.

El propio Miguel Herrera es un mega chapulín, quien fuera despedido de la Selección Nacional por su soberbia y presunta agresión verbal y física contra Cristhian Martiniolli, narrador deportivo argentino que no canta mal las rancheras en el tema de los engreídos.

Por eso siempre he tenido la sospecha que en este caso intervinieron desde Los Pinos. Herrera tuvo un comportamiento que significó un mal ejemplo para las nuevas generaciones. La decisión desde luego fue de los presidentes de clubes. Pero la duda de la recomendación gubernamental ahí está.

Y en una reciente encuesta los mexicanos prefieren al argentino Guillermo Almeyda sobre Miguel Herrera para el tri nacional.

Ahora el Piojo con América empieza una nueva etapa. Que los haga campeones de un tris, será difícil, pero tampoco difícil.

Tiene todo el respaldo de los de Coapa y su directiva.

Mucha falta le hará Diego Ramírez a Miguel Herrera, pero ambos salen ganando en lo personal y lo profesional, ya que los cambios y los retos son favorables.

JESÚS ENRIQUE HERNÁNDEZ CHÁVEZ SOSTIENE QUE EL
ESTADIO DE DORADOS SE LLAMA CARLOS GONZÁLEZ Y GONZÁLEZ

En el trienio del popular Jesús Enrique Hernández Chávez “Chuyquique”, como alcalde de Culiacán, en el 2005 el Cabildo aprobó el nombre de don Carlos González y González, al estadio de Dorados, que en un año ascendió al máximo circuito del fútbol mexicano, con una celebración modesta, pero jubilosa en el Gran Salón del Hotel San Marcos.

Juan Carlos Chávez a quien la directiva le ofreció un millón de pesos por el ascenso, nunca recibió nada, menos los jugadores que luego de salir del plantel retornaron a cobrar lo prometido, pero no había nada escrito ni firmado, no procedió. Las palabras fluyen de una o varias bocas, pero viajan en el tiempo y en el espacio.

Sobre el nombre de Banorte dijo que fue un acuerdo de la familia de Don Carlos González y González con esa institución bancaria en concordancia de la directiva dorada.

“Hay un acuerdo de Cabildo que no ha sido revocado. Por lo tanto el Coloso del Humaya se sigue llamando Carlos González y González, en fiel y justo recuerdo del máximo impulsor del balompíe sinaloense en el terreno de aficionados” sostuvo en breve Diálogo Deportivo.

En cuanto al nombre del equipo fue planeado por la familia Coppel que les encanta ese pez dorado cuando practican la pesca deportiva.
Se le recordó que hubo un concurso, y que un aficionado propuso ese nombre y dijo que, efectivamente, que eso únicamente esperaron que alguien lo propusiera para aprobarlo.
Son grupos de poder y ni modo.

El logotipo lo diseñó una agencia de Alejandro Sánchez que le trabaja a los Coppel. No hay más, subrayó tajante en presencia de nuestro mutuo amigo el doctor Pedro López Camacho.

Y los grupos de poder (como los menciona Hernández Chávez) “de la noche a la mañana se apoderaron del terreno donde se construyó ese estadio que pertenecía al Ayuntamiento de Culiacán y luego pasó al Desarrollo Urbano Tres Ríos y después a particulares.

Lo mismo sucede en el Estadio de Los Tomateros de Culiacán. El pueblo tiene que pagar para accesar a esos inmuebles. Apenas en una película de Walt Disney se viven, se observan y se perciben, por no decir que se palpan estas incongruencias.

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