LOS BOMBEROS ACUDEN DE SEGURO PERO NO TIENEN SUELDO SEGURO

Una de las garantías que el Estado debe otorgar al pueblo es la seguridad, dicha ésta en distintas maneras y expresiones, como lo son contra la delincuencia y contra los desastres naturales.

En cuestión de siniestros o desastres naturales, el Estado no es el responsable, sin embargo es un deber que tiene la educación preventiva de la ciudadanía en estos temas y la cooperación de la misma es indispensable, ya que por más programas, es la población la que trabaja en la conciencia de la prevención.

Pero cuando se da el caso que se presenta un siniestro, el contar con las fuerzas y el personal de apoyo a la ciudadanía para el caso es una garantía que debe proveer el Estado, esto forma parte de la seguridad de la población.

Los hechos nos demuestran que se trata de un binomio: Estado y población, la población tiene el deber de prevenir accidentes, de cooperar con sus conciudadanos de manera voluntaria y socorrer por sentido humano a los más afectados.

En el caso de los voluntarios es necesario hacer un reconocimiento a los distintos Honorables Cuerpos de Bomberos, ellos materializan con su sacrificio, tiempo, liberalidad, el amor al prójimo y la conciencia de fraternidad con aquellos que ni siquiera se conoce.

Una manera de apoyarlos materialmente es aportando las cuotas en distintos pagos por servicios o cuando se les ve en los cruceros pidiendo cooperación, pero esto ¿no es acaso indignante que aquellos que pasan en vela las noches por socorrer en caso de siniestros o accidentes, dando de su tiempo y demás loables esfuerzos tengan que salir a los cruceros con una alcancía para pedir apoyo?

Si cuentan con una capacitación técnica, física y teórica para tan noble actividad, invierten tiempo en su capacitación y en el servicio, proveen de seguridad a la ciudadanía y a su patrimonio, ya que si no intervinieran, las pérdidas serían mayores, no sería extraño que formaran parte de la nómina de seguridad pública.

Su presencia es importante en la población, así como fomentar el respeto, aprecio y gusto por su servicio.

Javier E. Zepeda Osuna.

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