POR UNA PAZ DINÁMICA

Si bien dicen que México en uno de los países donde más contrastes existen, ejemplo: zonas residenciales y zonas de bajos recursos juntas, la sierra cerca del mar, del frío de la Ciudad de México al calor sinaloense, la diversidad étnica, etc.

Pero en esta ocasión la capital sinaloense ganó en diversidad durante este mes. El primer contraste destacado lo tenemos mientras se llevaba a cabo la máxima fiesta del beisbol caribeño en Culiacán, con ambiente familiar, festivo, turístico; por otro lado Culiacán era zona de guerra, enfrentamientos, ejecuciones y arribo de tropas castrenses.

Mientras unas conciencias están inmersas en la cultura de la muerte y respiran violencia, otras en cambio, participan en jornadas de oración como en catedral de Culiacán orando por la paz y otros promueven asociaciones para cultivarla.

Por otra parte se ven dos polos opuestos en los adolescentes, aquellos que aumentan la estadística delictiva, armándose y operando de manera delictiva y aquellos que se encuentran en las olimpiadas estatales del ISDE buscando llegar a la etapa nacional y conseguir becas deportivas en algunas universidades.

Nos encontramos con dos realidades distintas, no todo es malo, pero también no todo es bueno. Si nos encontramos en la mitad ni sumamos ni restamos, pero lo importante es sumar, promover, el no hacer nada es como permitir.

El establecer la paz no se trata de una conducta pasiva, el establecimiento de la paz es algo dinámico, sea individual como de conjunto, ya que para establecerla se requiere de hábitos, de actitudes, de educación de la consciencia, de ceder en ocasiones y otras tantas de evitar aquello que nos lleve a perder la paz.

Debemos de considerar la paz como un activo muy importante en la sociedad, un activo intangible pero que se experimenta, la pérdida de la paz no solo destruye vidas, también lleva otra clase de pérdidas, conviene invertir en la construcción de la paz, en la educación de las consciencias para fomentar una cultura a favor de la paz y de la vida.

La paz no detendrá un progreso, al contrario, nos abrirá los espacios para una mejor calidad de vida.

Javier E. Zepeda Osuna.

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