EN ESPERA DE LO MEJOR

Como pueblo, en Sinaloa nos tocó vivir diversos eventos que afectaron nuestra vida diaria en diferentes campos y con distintos efectos; pero también participamos con esperanzas personales y colectivas para un mejor porvenir.

Mal empieza la semana para el que ahorcan el lunes, dice una frase y eso lo vivimos en enero con la recaptura del líder del cartel de Sinaloa, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, en Los Mochis, cuyo hecho nos puso, de nuevo, en el mapa delincuencial a nivel internacional.

Con actividades productivas y con luchas sociales superamos con rapidez esa percepción y entramos al periodo de esperanza sexenal que significa la elección de nuestros representantes en los poderes Ejecutivo y Legislativo y decidimos, también, quienes administrarán nuestros municipios. Eso fue en junio.

Para agosto se nos vinieron encima los precios de productos que nos mueven al trabajo como son la gasolina, el diesel y la energía eléctrica.
Meses más tarde, en la entrada norte de Culiacán, un convoy de militares fue emboscado por un comando criminal y el saldo nos dejó cinco muertos, 10 heridos y ningún detenido.

Como no hay detenidos, la impunidad sigue imponiéndose para todos y en todos los casos y eso manda una señal de que somos un pueblo sin ley.

En Mazatlán, líder regional en turismo, que vive ahora un auge de visitantes nacionales e internacionales, pero con hechos violentos presentes, provoca una alerta internacional; como lugar no seguro para visitar.

La elección del republicano Donald Trump, como presidente de Estados Unidos, amenaza una buena parte de nuestra actividad comercial por la revisión del Tratado de Libre Comercio y por la política de expulsión de sinaloenses que allá trabajan y que depositan dinero para sus familias de acá.

En Los Mochis, hace apenas unos días, se reunieron en una comida una buena parte de quienes encabezan el comercio, las empresas y los gobiernos salientes y entrantes. La comida fue llamada de la amistad y se abrazaron políticos y hombres de negocios.

Huelga decir que el efecto del alimento fue fatal. Los políticos les aumentaron los impuestos a los empresarios y ahora hay un clima de encono y separación entre ellos.

Pero como la esperanza es el ancla del alma, los sinaloenses tendrán que dirigir sus esfuerzos colectivos y propios al trabajo; a la lucha por detener el ataque a nuestras células familiares por el cáncer de la corrupción; a estar listos a una protesta nacional contra políticas extranjeras que nos afecten y, sobre todo, a mantener la unidad y la solidaridad en casa.

Como medio de comunicación al servicio de la verdad y como familia proclamadora del bien. Así es la política aportará su ladrillo a esta construcción de un futuro Sinaloa.

Que Así sea y Feliz Navidad y Año Nuevo 2017.

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