EN SINALOA NO HAY PARÁLISIS

Vea usted esta nota: Ante la sicosis generada por el ataque en el que murieron cinco militares, ocurrida el 23 de septiembre, se generó el reporte de una camioneta que presuntamente fue baleada por elementos de la Secretaría de Marina.

El reporte indicaba que en el bulevar Las Américas y la avenida Universitarios, entre las colonias Tierra Blanca y Lombardo Toledano, se suscitaba un enfrentamiento entre Marinos y probables delincuentes, incluso se hablaba de tres personas muertas en el lugar.

Al acudir reporteros de los diferentes medios de comunicación, al lugar señalado, no encontraron nada.

Pero en Loret de Mola habla de ese suceso como un enfrentamiento, real, de soldados contra criminales, posiblemente apoyados por la policía municipal.

Si a esta información, falsa o verdadera, le agregamos la alerta del portal de noticias de un programa de radio, con alcance estatal, sobre un toque de queda que generó miedos en los hogares de Sinaloa y que desmintió el propio gobernador Mario López Valdez, estamos entonces ante una estrategia bien armada para enfermarnos de los nervios.

A los ciudadanos nos quieren sacar de las calles y establecer un estado policiaco y no una región con ciudadanos libres y con libres movimientos en calles, carreteras, callejones y centros de esparcimiento.

No podemos dejar el campo de batalla en el que se lucha con valores, con actitudes claras y correctas en nuestro actuar con vecinos, familiares y la propia autoridad.

Tenemos que mandar a nuestros hijos a la escuela, a los lugares de trabajo, a los centros deportivos, con el consejo de estar alertas, de no entablar amistades que no convienen, a tener fe en esta sociedad que nos apoya y que está dedicada a producir nuestros alimentos, servicios, educación y religión.

No podemos decirles a los jóvenes que no acudan los fines de semana a cines, cafés, teatros, e incluso a lugares con música y convivencia nocturna. Esa es su vida.
No debemos, como sociedad y familia, negarle lo que nosotros gozamos en esta entidad democrática.

La frase de “cuidate mucho” ya es parte de nuestro lenguaje familiar y tiene mucho significado porque conlleva protocolos y responsabilidades por cumplir, pero no tiene un mensaje de restricciones por miedos o por presiones, que muchas veces vienen desde el propio poder.

Que nadie nos diga que llegaron aviones repletos de policías que manda el gobierno federal para enfrentarse con criminales; y que por eso tenemos que limitar nuestra libertad, un tesoro en la vida, y a la vista, de Sinaloa. No lo tenemos escondido.

Al gobierno le corresponde terminar con esas complicidades y relaciones perversas, ya observadas.

Al ciudadano le toca seguir construyendo la paz, la democracia y la sanidad familiar; de la mano con gobiernos sanos.

Porque Así es la política. O debería serlo.

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