Humorismo Semanario No. 1654

Cuerpo de lavadora
Va un hombre por la playa con su mujer, y ella le pide que le compre un bikini, a lo que él le dice:
“Con ese cuerpo de lavadora, ni lo pienses.”
Siguen caminando y le insiste la mujer:
“Bueno cómprame ese vestido.”
Y repite el esposo: “Con ese cuerpo de lavadora ni lo pienses.”
Pasa el día y por la noche, ya en la cama, el marido le dice a la esposa:
“Entonces que, vieja ¿echamos a andar la lavadora?”
Y la mujer le dice:
“Para ese mugre trapito, mejor lávalo a mano.”

Castigando al pajarito
Un día una niña fue a una playa nudista, vio un hombre desnudo y le preguntó “Que es eso”.
El hombre le dijo “Esto es mi pajarito” y el hombre se cubrió su pajarito con sus manos y se fue a dormir.
Cuando el hombre despertó, estaba en un hospital y un policía le preguntó qué le había pasado. El hombre le respondió que una niña le había preguntado sobre sus partes privadas y él después se había ido a dormir.
Entonces el policía fue a ver a la niña y le preguntó qué había ocurrido. La niña dijo “Después que él se fue a dormir, yo me puse a jugar con su pajarito y de pronto me escupió. Entonces yo le torcí el pescuezo, le quebré los huevos y le quemé su nido.”

Certificado de virginidad
Una viuda octogenaria se presenta al ginecólogo para que le extienda un certificado de virginidad.
“¡Pero, doña Cástula, cómo quiere que le extienda ese certificado si usted ha enviudado tres veces!”
“Mira, mi’jito, mi primer esposo era PRIísta y con él puro dedazo. Mi segundo esposo, era PRDista y con él, pura lengua. Y mi último esposo era PANista, y una vez que estaba arriba no sabía qué hacer”.

Como el dolor de muela
Dos amigas eran tan íntimas que se contaban todo lo que hacían o dejaban de hacer. Una de ellas se casa y se va de luna de miel. Cuando regresa, la otra le pregunta: “Cómo es eso, cuéntame.”
“La primera vez es horrible, duele como no te imaginas; pero después es riquísimo.”
Su amiga, intrigada, le pregunta: “¿Como cuanto duele?”
Y empieza a mencionarle distintos tipos de dolores: dolor de cabeza, dolor de estómago, dolor de espalda, y a todos la recién casada respondía que no.
Finalmente la soltera menciona el dolor de muela, y la amiga dice “sí, es como el dolor de muela.”
“¿Por qué como el dolor de muela?” pregunta la soltera.
Y la casada le responde: “Porque te duele pero no quieres que te la saquen.”

A pico de botella
Cierto día, un borracho consuetudinario regresa de una fiesta de pueblo, de esas que demoran casi una semana. Como no traía ni un solo peso en el bolsillo, decide caminar hasta su casa. A medio camino le dan ganas de orinar, así que saca su miembro y empieza a mear; al mirar hacia abajo, ve que hay un hormiguero y dirige el chorro hacia el agujero. De pronto, ¡zas!, se aparece un genio diciendo:
“¡Amo, por haberme sacado del hoyo tienes derecho a un deseo!”
“¿Un deseo, el que yo quiera? ¡Hummm, ya sé, quiero orinar whisky Old Parr!”
“¡Tu deseo será concedido!”
Y desaparece.
Al cabo de un rato, el tipo orina sobre su mano que utiliza como receptáculo y prueba el líquido.
“¡Guau, oriné Old Parr, esto hay que festejarlo!”
Llega a su casa corriendo:
“¡Mi amor, mi amor, te tengo una buena noticia: orino Old Parr!”
La esposa prueba de la mano del borracho y exclama:
“¡Es cierto, esto hay que festejarlo, voy a buscar dos vasos!”
“Mi amor, mi amor, trae un solo vaso, porque tú te lo tomaras a pico de botella”.

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