MEDALLAS DE BOTE Y REBOTE

De manera natural nuestro ego patriótico se inflamaría al ver ondear nuestra bandera al momento en el que un atleta mexicano obtiene una medalla olímpica, aunque no se trate de un deporte de nuestro gusto o que lo sigamos, pero el hecho de sabernos mejores a otros países provoca ese orgullo.medallas rio 2016

Pero aparte del entretenimiento y de la emoción de ver ondear nuestra bandera en el podio olímpico, ¿Qué beneficios nos trae a los mexicanos el que un atleta mexicano obtenga una medalla? O, ¿Qué le decimos al mundo y a nosotros mismos?

Quizá alguna vez se hayan preguntado por qué unos países llevan más atletas que otros, y esto no es relativo a la cantidad de población, sino que para participar hay que ganarse un lugar en una serie de competencias internacionales, escalar el ranking de la federación mundial del respectivo deporte y conseguir ese boleto. De esta manera quienes participan en las olimpiadas son por decirlo así, la élite mundial de esas categorías participantes.

Para poder estar en esa élite se requiere dedicarse de tiempo completo, esto significa, que el tiempo debido al entrenamiento le impide emplearse en un trabajo regular, y es aquí donde interviene el apoyo gubernamental mediante las respectivas dependencias para que ese atleta se forme, escale alcance un lugar.

Dicho esto se podrá ver que se requiere no solo una buena organización y administración, sino infraestructura y recursos. Cuando un país tiene centros de alto rendimiento de los mejores del mundo, le proporciona el mejor apoyo y recurso a sus atletas es, evidentemente porque puede hacerlo.

Las olimpiadas además de mostrar qué tan buenos son los atletas, sirve para ver que tanta capacidad tienen los distintos países para proporcionar lo anteriormente dicho. Sin exagerar podría decirse, la calidad de los atletas son el reflejo de la juventud de sus sociedades y de la eficacia de sus respectivos gobiernos.

Hasta el momento, México sólo ha conseguido una medalla; pero con uniforme “fiado” literalmente, boteando por las calles para poder ir a una justa internacional que le daría el boleto a las olimpiadas a nuestro medallista y sin apoyo de la CONADE.

Usaría aquí por primera vez una frase que escuché la semana pasada: “por donde le aplastes sale leche”.

Javier Zepeda Osuna

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