Por elecciones sin moches ni presiones

En las encuestas cara a cara que realizan las empresas especializadas los ciudadanos contestan casi todas las preguntas sin temores; excepto la que inquiere sobre el sentido de su voto en una elección, de ahí que no sea muy confiable un resultado.

Sin embargo, aún con ese temor de decir la verdad, se puede leer a los ciudadanos sobre lo que podrían esperar de sus decisiones.

En todos los estudios demoscópicos recientes, y de meses atrás, los encuestados por diversas empresas del ramo, incluido una empresa editorial, coincidían en los personajes a postularse y en los problemas que los aquejaban.

A excepción de la empresa editorial, las especializadas, anteponían preguntas sobre los principales problemas ciudadanos.
Esos problemas tienen que ver con la inseguridad con la que viven, pero destacan las que se refieren a la corrupción insoportable, la economía caída, la falta de empleo y un caro transporte público o privado por gasolinas caras.

Una vez contestadas las interrogantes venían las de tipo electoral y ahí la gente escogía al personaje o personajes idóneos para gobernar, no sin cierto temor de que su sinceridad le causara problemas posteriores. Es parte de la desconfianza.

Lo valioso de los estudios es el hambre de justicia social que tienen los ciudadanos, destacando su anhelo de gobiernos y políticos que no estén en la vox populi como corruptos y que por el contrario sean desarrolladores para atraer las inversiones, la derrama económica y la educación de calidad y la especializada.

Estamos a unos días de que los partidos, y los ciudadanos que participan en política ciudadana, nos propongan hombres y programas que otorguen esperanzas.

Como en Sinaloa nos conocemos todos será fácil identificar a los que no tengan antecedentes negativos y que, por el contrario, sepan lo que es servir por vocación.

Lo difícil será evitar que el mismo voto no se convierta en mercancía y que el pueblo no sucumba ante la proposición económica inmediata, o ante una amenaza mafiosa que pueda truncar el sueño de muchos por un Sinaloa mejor.

Que vengan pues las elecciones, pero con suelo parejo y con mucha vigilancia.

Ya es hora.

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