Los Puntos Sobre las ÍES… Semanario No. 1627

Preparan salto los “chapulines”…

Cuando un saltamontes concentra sus energías para saltar, no sabe donde aterrizará.
Gerald Brennan

Mientras se definen las candidaturas al gobierno del Estado en los partidos que participarán en el proceso de este año, cientos de políticos se preparan para buscar la oportunidad de cambiar de posición y dar el salto a otras, ya sea en busca de presidencias municipales, regidurías o diputaciones.

El PRI ha publicado ya su convocatoria para las candidaturas a diputados y en unos días mas saldrá la de alcaldes y regidores.

Los otros partidos también están por publicar sus convocatorias o bien hacer las designaciones correspondientes.

Ante la inminencia de las nominaciones ya se abren los nidos de chapulines de dos patas.

El principal es el Congreso del Estado en donde son varios los legisladores que sueñan con candidaturas a las Alcaldías de sus municipios.

En el gobierno del Estado también hay funcionarios que buscan la posibilidad de ser nominados por sus partidos ya sea para el Congreso o las Presidencias Municipales.

Lo mismo en los Ayuntamientos. No solo alcaldes que buscarán dar el chapulinesco salto al Congreso local, sino también funcionarios de las administraciones que aspiran ya sea a la alcaldía o a una curul.

Todos tienen derecho a aspirar. Mas aquellos que son funcionarios por designación, es decir no de elección constitucional.

El problema vuelve a darse con aquellos que fueron electos por el voto ciudadano para alcanzar una posición, ya sea como diputados, como alcaldes o como regidores.
Si, insisto, como ciudadanos tienen el derecho, pero también el deber moral de responderle a quienes les dieron el voto para llegar a donde están.

Ahí está el problema,

No se les puede negar ese derecho, la búsqueda de la candidatura y ser electos.

Pero eso no es moral porque están incumpliendole a la ciudadanía que los eligió para que le sirvieran durante un periodo.

Vulgares “chapulines” o “changos mecateros” que saltan de liana en liana.

Esto no es nuevo. Sucede cada tres años.

El colmo fue lo que sucedió en la anterior legislatura, la LX, cuando 27 de los 40 diputados. es decir el 67.5%, abandonaron sus curules, con licencia claro, para ir en busca de mejores y mas redituables posiciones.

Tres se fueron el 2012: Francisca “Paquis” Corrales y Blas Ramón Rubio para irse a la Cámara Baja del Congreso de la Unión y Francisco Salvador López Brito a la Cámara Alta. Los tres llegaron.

Luego, el 2013 fueron 24 los diputados locales que se licenciaron para ir en busca de las Presidencias Municipales. Fueron 7 del PAN, 15 del PRI, uno del PANAL y uno mas del Movimiento Ciudadano.

Ante esta situación, la ciudadanía ve impotente como aquellos que buscaron su voto ofreciendo servirles desde la posición a que aspiran, para llegar y no cumplir, peor aún, muchos que si llegan ni regresan a las comunidades que visitaban por primera vez y ofrecían regresar.

Hay excepciones claro.

Hoy ante la inminencia de otra plaga de “chapulines” en el Congreso, el Diputado pasista Robespierre Lizárraga habla sobre el asunto afirmando que el “chapulineo” fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a nombre del Partido Sinaloense propone que las licencias a los legisladores tengan condicionantes, pero solo a que no regresen a la diputación como ha sucedido con varios “chapulines” que se van, pierden la candidatura y regresan campantes a ocupar de nuevo su curul.

Hay que anotar que tanto Robespierre como el líder de la minibancada pasista, Héctor Melesio Cuen ya se encuentran listos en el trapecio para saltar, el primero en busca de la Presidencia Municipal de Culiacán y el segundo por la gubernatura.

Sin embargo, considero que lo ideal sería no una reforma legislativa para evitar que los funcionarios de elección que se licencien para ir en busca de otra posición estuvieran impedidos para regresar si fracasan, sino que no se les permitiera abandonar el puesto.

Se requiere una reforma constitucional para obligar a todo aquel que sea electo para ejercer un puesto a permanecer en él hasta concluir su periodo.

Ser electo y no cumplir con lo que se promete en campaña, hacer promesas solo para engañar al ciudadano y no cumplirlas es mas que un engaño, ¡un fraude!

Lo mismo que resulta fraudulento ser electo para un periodo y no terminarlo porque la ambición lo lleva a abandonar el cargo para saltar en busca de otro. Eso también es un fraude al ciudadano que le dio su voto.

Ahora bien, si la Suprema Corte de Justicia ya declaró inconstitucional el “chapulineo” ¿porqué quien o quienes lo advierten no ponen el ejemplo a sus demás compañeros ansiosos de imitar a los changos mecateros…?

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