Humorismo Semanario No. 1616

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 -¿Por qué los mexicanos no pueden jugar billar?… porque se comen los tacos.

-Un borracho le dice a su amigo después de la parranda –compadre ahora vámonos a coger ; y el otro le pregunta ¿Todavía traes dinero??? Y el borracho le contesta – Ay ¿a poco me vas a cobrar??? –
-Van dos mexicanos borrachos de noche por la playa y le dice uno al otro: Mira compadre la luna está llena. Y dice el otro ¿De qué?
-Le pregunta Felipe Calderón a Pepito -¿Así que tú eres el de los cuentos? -No señor, yo soy el de los chistes…el de los cuentos es usted.
-Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro: -Anoche me acosté con una mujer guapísima. ¡Qué piernas tenía! ¡Y qué curvas! ¡Y qué aroma! -¿Y de cara? -¡Ah, eso sí! ¡Carísima!
-Un mexicano le dice a un argentino: -En México somos todos machos! el argentino le dijo: -En argentina somos machos y hembras y no sabes lo bien que la pasamos.

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Llega una señora bastante fea a una tienda y le dice a Pepito:
Por favor, deme una escoba.
Dice Pepito:
¿Se la envuelvo o se va a ir en ella?

La maestra en la clase de Anatomía pregunta:
¿Cuántos huesos tiene el hombre?
Pepito rápidamente contesta:
¡Dos!
Dije “huesos” Pepito.

El infierno mexicano
Llega un alemán al infierno y va en busca del infierno de su país, lo encuentra y le pregunta a los de la fila:
– ¿Aquí, qué te hacen?
– No pues aquí, primero te acuestan encima de una cama de clavos, luego te sientas en una silla eléctrica y al último llega el diablo y te tortura por una hora.
El alemán decepcionado va y se forma en el infierno inglés y pregunta lo mismo, a lo que le responden describiendo los mismos castigos que el infierno alemán.
Entonces se percata de una fila interminable en uno de los infiernos, por lo que se acerca y pregunta:
– ¿Qué infierno es este?
– Es el infierno mexicano
– ¿Y por qué hay tantos formados aquí?
– Lo que pasa es que aquí, los clavos se los robaron, nunca hay electricidad por falta de pago y pues el diablo llega firma y se va.

 

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En una convención de sacerdotes se encontraba un cubano, un americano y un mexicano.
Se les aproxima una periodista y le pregunta al cubano:
-Padre, ¿usted podría explicarnos qué es lo que hacen en Cuba con el dinero de los fieles?
-Claro que sí chica. Es muy fácil, pintamos una línea en el piso y aventamos el dinero al cielo. Lo que caiga adelante de la línea es para Dios y lo que caiga detrás de la línea es para nosotros.
-Muy bien, y ustedes los americanos, ¿qué hacen con el dinero?
-Nosotros, marcar un círculo en el piso y lo que caer dentro del círculo ser para Dios y lo que caer afuera, ser para nosotros.
-Finalmente ustedes los mexicanos, ¿qué hacen con el dinero de los fieles?
-Nosotros somos más justos, aventamos el dinero al cielo y lo que alcance a agarrar Dios es para él y lo demás es para nosotros.

Un alemán, un francés, un inglés y un mexicano comentan sobre un cuadro de Adán y Eva en el paraíso.
El alemán dice:
-Miren qué perfección de cuerpos, ella esbelta y espigada, él con ese cuerpo atlético, los músculos perfilados… deben de ser alemanes.
Inmediatamente el francés reaccionó:
-No lo creo, está claro el erotismo que se desprende de ambas figuras, ella tan femenina, él tan masculino, saben que pronto llegará la tentación, deben de ser franceses.
Moviendo negativamente la cabeza el inglés comenta:
-Para nada, noten la serenidad de sus rostros, la delicadeza de la pose, la sobriedad del gesto, sólo pueden ser ingleses.
Después de unos segundos más de contemplación el mexicano exclama:
-¡No estoy de acuerdo! Miren bien, no tienen ropa, no tienen zapatos, no tienen casa, sólo tienen una triste manzana para comer, no protestan y todavía piensan que están en el paraíso.
– ¡Esos dos sólo pueden ser mexicanos!

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