Los Puntos Sobre las ÍES… Semanario No. 1614

Otra burla…

El verdadero nacionalismo es la defensa del salario del pueblo.   Alan García

La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) integrada por representantes del gobierno (Secretaría del Trabajo) empresarios (organismos privados) y trabajadores (Organizaciones sindicales) acaba de asestar otro golpe a la economía de los trabajadores, pues con la homologación de la zona económica B con la A, a partir del 1 de octubre próximo, el salario mínimo general en todo el país será de 70.10 diarios.

Es decir, a los trabajadores asalariados de la llamada zona “b” se les “concede” con esa homologación un ridículo incremento de 1.85 (un peso con 85 centavos) diarios. Mas jodidos quedan los de la antes llamada zona “A” que deberán esperar otro “aumento” para mas adelante.

De acuerdo a lo estipulado por el Artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo, el salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo.

Y también como lo señala la Constitución, el salario deberá ser justo y remunerador, suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.

Es cierto, no todos los trabajadores de México perciben el salario mínimo como retribución por sus servicios.

Un buen porcentaje gana mas. Unos segmentos perciben el doble, otros triple, otros mas en menor proporción tienen salarios que multiplican los mínimos.

Pero también es muy cierto que son cientos de miles los trabajadores mexicanos que sobreviven con un salario mínimo.

Son cientos de miles, los matrimonios en los que la pareja tiene que trabajar cada quien por su lado para poder llevar al hogar el ingreso necesario para la subsistencia y aspirar a mejorar sus condiciones de vida.

Y mientras padre y madre trabajan, los hijos quedan al cuidado de algún familiar y se va perdiendo poco a poco la integración desembocando en una serie de problemas en los que nuestra sociedad está inmersa.

Hijos que crecen fuera de la atención de sus padres toman la calle y sus problemas.

Mas aun, son miles de casos en que los trabajadores, si bien perciben salarios mayores al mínimo, los patrones los registran con el minisalario para evadir la responsabilidad social de las prestaciones.

Vivimos en un México de injusticia social.

En las altas esferas del gobierno se habla de supuestos beneficios de estos
“incrementos salariales”, mientras que la realidad que no se ve desde el poder es muy diferente.

Nada menos en esta ocasión los representantes del órgano tripartito (gobierno, empresarios y trabajadores) que integran la CONASAMI, calificaron la homologación y el minisalario general de 70.10 como un hecho“histórico que contribuye a resarcir la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos”.

Hágame usted el favor!

“Resarcir la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos”, cuando este ha quedado pulverizado desde hace mucho tiempo, cuando los ajustes a los salarios se vienen dando por debajo de la real inflación contenida apenas en los números oficiales muy alejados de la cruel realidad que vive el pueblo mexicano.

Homologar los salarios mínimos ¿evita que haya trabajadores de primera, segunda o tercera clase?.

No señores. Todo el pueblo trabajador mexicano es de tercera clase, porque los de primera son los multimillonarios a quienes se proteger y apoya.

Los de segunda son los políticos que llegan al poder para enriquecerse y enriquece a sus cuates y cómplices.

Los demás, todos somos de tercera y hasta de cuarta categoría.

¿La homologación y aumento de 1.85 le alcanza al trabajador para que sus hijos tengan la dieta alimenticia adecuada, los estudios que los formen como buenos ciudadanos y profesionistas, que su hogar sea decoroso…?

Por favor, señores. ¡No se rían mas del explotado pueblo trabajador!

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