Humorismo Semanario No. 1609

¿En que se parece Google a las mujeres?
En que a las dos les haces una pregunta y cuando aún no has terminado ya te están dando la respuesta.

Mamá, mamá ¿Cuánto cuesta casarse?
No tengo ni idea, hijo; todavía no he acabado de pagar las consecuencias.

-¡Me suicidaré!
-¿Por qué hijo?
-En la cárcel un negro me violó
-Hijo, la vida sigue
-Esto no es vida, papá, yo aquí y mi negrito allá.

Viajaba en un autobús una comisión especial de Diputados de todos los partidos para analizar los problemas agrarios del país.
En una de las tantas curvas el conductor del autobús pierde el control y caen por un barranco.
Después de algunas horas llegan al lugar de los hechos, ambulancias, Guardia Civil, Ejército, para tratar de dar auxilio a los lesionados, pero se dan cuenta de que no hay ninguna persona entre los restos del autobús.
Por lo tanto empiezan las investigaciones.
La Guardia Civil localiza cerca de donde ocurrió el accidente una casa, y allí se dirigen a pedir informes.
Sale un campesino de la casa a recibirlos, y le preguntan:
– ¡Oiga, Usted! ¿Vio a los políticos que se accidentaron?
– ¡Sí, sí los vi! ¡Y ya les di cristiana sepultura!
– ¿No me diga que todos estaban muertos?
– ¡Bueno… algunos decían que no, pero ya sabe usted como son de mentirosos esa gentuza!

En una escuela de Kung Fu:
– Maestro, ¿por qué no avanzo en mi técnica?
– ¿Has visto el atardecer, cuando las gaviotas vuelan libres por el inmenso cielo?
– Si, lo he visto maestro
– ¿Y has visto la cascada de agua golpeando la roca sin conseguir aparentemente nada?
– Si, maestro
– ¿Y la Luna llena que se refleja en el agua cristalina del lago?
– Si, maestro
– Aja… ya veo el problema, te pasas todo el día mirando tonterías en lugar de practicar.

La señora llega a casa de su hija y encuentra a su yerno furioso preparando una maleta.
– ¿Qué pasa?- pregunta ella.
– ¿Que qué pasa? ¡Le voy a decir exactamente lo que pasa, señora! Le mandé un e-mail a Catalina diciéndole que hoy regresaba a casa de mi viaje de trabajo. Llegué a casa y ¿puede adivinar lo que me encontré?… A mi esposa, sí, ¡su hija!, con un hombre desnudo en nuestra cama. Este es el fin de nuestro matrimonio. ¡Yo me largo de aquí para siempre!
– ¡Cálmate! – dice la suegra. – Hay algo que no me cuadra. Catalina nunca haría una cosa de esas. Yo la crié y la conozco bien. Espera un momento mientras
yo averiguo qué fue lo que pasó.
Un momento después regresa la suegra con una sonrisa enorme.
– Ya ves, te dije que tenía que haber una explicación lógica y la hay, lo que pasa es que ¡Catalina no recibió tu e-mail!

La empleada del hogar, llorando, coge su maleta y se va a despedir de su patrona…
– ¿A dónde vas? – preguntó la señora.
– Me voy a mi pueblo, a morir cerca de los míos.
– Pero, ¿qué te pasa?, ¿por qué dices eso?
– Señora, usted misma dice que su marido es un gran médico y nunca se equivoca en sus diagnósticos…
– Y es verdad, él nunca se ha equivocado en un diagnóstico… Pero, ¿qué tiene que ver eso contigo?
– Pues es que esta mañana, cuando le estaba poniendo el desayuno, el señor me apretó el culo y me dijo: ¡De esta noche no pasas!

– Papá… ¿qué es el amor?
– Es la luz de la vida, hijo mío.
-¿Y el matrimonio?
– Es la factura que llega después

Una señora en el ginecólogo:
– Señora, está usted embarazada.
– ¿Otra vez?
– ¿Es que su marido no toma precauciones?
– El sí, pero los otros no.

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