Político corrupto, político perdido

Ahora que el Sistema Nacional Anticorrupción está a punto de aprobarse y ponerse al servicio del pueblo que lo impulsó y que tal parece tendrá independencia económica y política, debemos ir reflexionando más nuestro voto para elegir autoridades.

Estamos ciertos que como seres humanos estamos en el peligro constante de sufrir y practicar la corrupción. El mismo pecado es innato al hombre.

Es por eso que nuestros padres y maestros nos aportaron todo un esquema de valores para resistir y no caer en prácticas que nos perderán ante los ojos de familiares y amigos y desde luego que ante nuestro propio juicio interno.

La corrupción es algo perdido y salta a la vista, al olfato y al propio gusto.

Si comemos algo perdido seguramente nuestro cuerpo sufrirá intensamente.

Así el pueblo sufre intensamente por la corrupción que se presenta en política y en los espacios de gobierno y que goza de la ausencia de castigo por esas prácticas.

La corrupción se permite. No tiene castigos. Parece no tener fin.

Pero salta a la vista.

Si lo que se ve no se pregunta y si es válido practicar una política comparada, en estas elecciones los ciudadanos pueden poner en práctica ese ejercicio comparando a los políticos que se postulan para el cargo.

 En los pueblos chicos nos conocemos todos. Sabemos quien es quien. Que hacen y que han hecho. Se sabe si están perdidos porque gustan de lo sinvergûenza, o porque la permite en su ámbito de responsabilidades.

Sería bueno también que los candidatos nos definan su concepto de la política. Su explicación de lo que es y debe ser un legislador, un alcalde, un gobernador.

Menudas sorpresas se lleva el ciudadano cuando después de elegir a un político se da cuenta de que no conoce sus responsabilidades, por lo que no pudo cumplir sus compromisos; pero además se vio obligado a participar en prácticas insanas.

El Sistema Nacional Anticorrupción nos va a servir mucho para contener a hombres de gobierno en sus intenciones de enriquecerse, o ceder ante presiones jerárquicas.

El valor de este sistema es que surgió de una demanda ciudadana( no de un partido que se la adjudica) que repercutió a nivel internacional, por lo que deberá ser independiente y no instalarse para servir a la política y a los políticos.

Sin lugar a dudas que se nos presenta como un avance.

Habrá que cuidarlo y participar para que sea el muro de contención ante los embates de políticas públicas que se diseñan para beneficios personales y de grupo.

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